Pandemia y Crédito…

El Güero es taquero en una conocida colonia de Culiacán, ya no está yendo la gente a los tacos como antes de la contingencia. Aún así, hay que comprar carne, pagarle a la raza, aunque la gente no está yendo a los tacos la pregunta que se hace el Güero ¿Y esto hasta cuándo? ¿Cuándo volverá la gente a salir normalmente?

Nuestro amigo taquero aunque debe tener sus ahorros, días sin consumidores ni la “Taco Bell” lo soporta.

Don “Yorsh” es plomero, vive al día, se la rola en las ferreterías y tiendas grandes para ver si le cae un jale, pero Don “Yorsh” por la contingencia tiene que guardarse, no puede salir, se fue a cuarentena ¿De que va a comer Don Yorsh? Podrá tener para una semana o dos ¿Y luego?

La Señora de la cenaduría del barrio, ya no está yendo la gente como antes, ahí si no venden no comen, al igual que el Güero la Señora se pregunta lo mismo ¿Hasta cuando tendremos las mesas llenas?

La inmensa mayoría de Sinaloa se pregunta eso ¿Cuándo podré salir a ganarme la vida y traer sustento a mi casa? ¿Cuándo se va a parar esta plaga?… por que hasta parece plaga de Egipto.

En la miniserie de Chernobyl que sacó hace tiempo HBO se ve la incompetencia del Gobierno Ruso en 1986 cuando estalló la central nuclear de esa ciudad.

El Comisario de una ciudad se negaba a evacuar aduciendo que el mandaba ante la insistencia de una científica que le explicaba que en 24 horas la radiación de Chernobyl llegarían y mataría todo lo viviente.

De la misma forma López Gatell dice que el Presidente tiene fuerza moral mas no de contagio… como si la banda presidencial o 30 millones de votos son defensas para no contagiar un virus.

Así como en una inundación, lo primero es salvarse y después el patrimonio, las horas que siguen cuando las aguas bajan es el desespero por tener que comer y al mismo tiempo ver todo lo perdido.

 En esta epidemia, la gente ahorita está buscando no contagiarse y no voltea a ver la bolsa del pantalón, pero cuando baje la curva de contagio, el “refri” puede estar vacío y la forma de llenarlo tal vez sea más difícil. Ese el segundo temor ahorita de la gente, de la inmensa mayoría del sinaloense que vive al día.

Si el Gobierno Federal o los Gobiernos Estatales piensan pedir créditos para enfrentar esta contingencia ¡Este es el momento y este es el lugar! ¡Apúrenle!  Ya que tal vez en meses los Bancos no tengan capacidad para prestar los montos que requieran los gobiernos.

Ese será otro reto que los Gobiernos enfrentaran ante los créditos, en  esta contingencia de miedo, que los dineros prestados por los bancos lleguen a los Güeros, a las Señoras de las Cenadurías, a Los “Yorshs” plomeros, a esa gente que vive al día, para contener y sobre salir a este problema.

Si no hubiese transparencia y algún gobierno no hiciera buen uso del recurso, entonces no habría boleto para el 2021, para el partido de ese gobernante y menos para los funcionarios encargados.

Daniel Inirerarity y Yuval Harari son dos profersores y  filósofos que entienden muy bien este siglo.

Don Daniel dice que pasamos de la certezas absolutas a la administración de riesgos, como esta pandemia, para la familia, será una prueba de resistencia y equilibrio psicológico.

“Yurari” dice que los servicios tecnológicos de los gobiernos tendrán que estar más dispuestos de espiar para prevenir los riesgos de la siguiente pandemia, para vencer al virus y para eso hay que compartir información, si el gobierno puede ver tus síntomas por la cámara de tu Smartphone puede prevenir un brote, al dar contigo a través de las imágenes de tu teléfono y de la ubicación.

Esos son los grandes predicamentos posterior a sobrevivir y a la economía: el humor de tu familia y la probable intromisión del gobierno a través de tu celular.

Como buen Hebreo Yurari plantea el reto o nos vamos unidos o desunidos y la pandemia es lo que nos está planteando… tal vez la respuesta está en la antigua plegaria judía llamada “Shema”: donde dice que Dios es UNO. 

Los gobiernos tendrán que ser muy cuidadosos con sus reflejos y jugarle derecho a la ciudadanía, para no alterar el humor social, una traición o estafa a estas alturas del partido se puede perder el crédito más valioso: el crédito con la ciudadanía.

Si ese se pierde… se pierde todo y todo ¡ES TODO!

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