Palabras huecas

El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, dijo en su discurso al tomar protesta al nuevo Consejo Político Estatal de ese partido en Sinaloa, que en el 2021 ganarán la gubernatura, los municipios, y el control del legislativo estatal.

El optimista discurso suena hueco y con el único afán de entusiasmar a la base priista y alegrar a los ingenuos que se lo crean, porque su aseveración carece de sustento alguno, cuando menos no en estadísticas, imagen y entusiasmo de la militancia.

Esa declaración está tan alejada de la realidad como las de líderes de Morena cuando aseguran que su partido va a repetir la dosis electoral de 2018 en Sinaloa.

En ambos casos se trata de desplantes de arrogancia, no evidencia de ignorancia, explicada por la necesidad de inyectar ánimos a su militancia, pero en el caso del dirigente priista, seguro ni él mismo se la cree.

Las condiciones están dadas para que la oposición recupere espacios, ante el claro desgaste morenista propio del ejercicio del poder. ¿Votarían de nuevo por ese proyecto en Ahome, Guasave, Culiacán y Mazatlán?

¿Están contentos con la forma en que se han desempeñado los alcaldes y la alcaldesa de estos municipios, que entre los cuatro tienen el 73 por ciento de la totalidad de votantes en la entidad?

La interrogante que surge es: ¿quién tiene en estos momentos la credibilidad, el prestigio y la fuerza para encabezar un proyecto de rescate político y quitar a Morena lo que ganó arrasando en 2018? ¿El PRI o el PAN? ¿Acaso el Partido Sinaloense, que en 2016 alcanzó el 26 por ciento de la votación estatal en la elección para gobernador?

Lo cierto es que el voto sinaloense es muy volátil. En 2010 el PRI perdió casi todo, incluida la gubernatura; el 2016 recuperó la gubernatura y casi todo lo que había perdido, mientras que en 2018 sufrió la más fuerte derrota en su historia.

Es tan cambiante, que en las elecciones locales de 2016, Morena en Sinaloa alcanzó sólo el 5 por ciento de la votación estatal, y dos años después junto con sus aliados ganó la elección para Presidente de la República, las dos primeras posiciones en el Senado de la República, los 7 distritos electorales federales, 19 diputaciones locales y 7 presidencias municipales, incluyendo las más grandes: Culiacán, Mazatlán, Ahome y Guasave.

Pero ni tan siquiera eso da fuerza a la aseveración del dirigente nacional. Es cierto que se tienen condiciones para que el PRI recupere espacios, pero el partido atraviesa también por una severa crisis de descrédito que amenaza cada día con agravarse.

Tendrá un gran peso el escoger a los candidatos. Los votantes se van a ir más por los nombres que por los partidos. Y ya han mostrado que saben cambiar. Ahí estará la clave.

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