Otra vez dejan el surco

Son pocas cosas las que han cambiado para los agricultores sinaloenses pese a las luchas y presiones emprendidas. Hace exactamente un año estaban en la Cámara de Diputados exigiendo un presupuesto justo para el campo.

Para allá van de nuevo la semana próxima. El año pasado mediante ese plantón en el recinto legislativo federal lograron algunas mejoras al presupuesto para el campo y a cambio fueron objeto de la denostación y descalificación de parte muchos de los que antaño habían sido sus aliados desde la oposición.

Van por lo mismo: más certeza y menos mentiras, más entendimiento y menos engaños. Un trato digno, justo, donde cada quien, productores y gobierno, cumplan con la parte que les corresponde, en el que ellos puedan tener un beneficio acorde con el esfuerzo que realizan y el riesgo que corren en cada cultivo.

Condiciones que les permitan cumplir con su responsabilidad productiva con una expectativa de utilidad razonable, enfrentar con posibilidades de éxito el desatado incremento de costos de producción y la voracidad y excesos solapados de transnacionales abastecedoras de insumos.

En medio de todo este ambiente de desaliento del campo mexicano, desde el gobierno federal surgen voces que los etiquetan a los sinaloenses como los productores ricos del país, lo que no concuerda con las condiciones que viven todos los días.

Y sí hay productores ricos, pero también es cierto que la gran mayoría vive en condiciones que lindan en la miseria, y que son muchos los que mantienen sus tierras rentadas y comprometidas por años o bien las han vendido.

Sí es cierto también que están en mejores condiciones que los productores de subsistencia del centro y sureste del país, a los que el gobierno federal dice va a canalizar los apoyos, lo que es indiscutiblemente justo, pero no pasando sobre las demandas de los otros.

Es verdad que ambos segmentos tienen responsabilidades muy diferentes: unos producen para el autoconsumo, en tanto otros practican la agricultura comercial, en la que se tienen que sustentar objetivos tan importantes como la autosuficiencia alimentaria.

Creo que es justa la exigencia de los diferentes organismos agrícolas, sociales y privados, de que se le otorguen mayores recursos públicos al campo.

Con intentonas como el cobro por el derecho al uso del agua de riego, afortunadamente tumbada en el Senado de la República, el concretado incremento del costo del financiamiento agrícola, y la absurda iniciativa sobre el maíz nativo, por ahora aplazada en la Cámara de Diputados, entre otras cosas, nada bien pintan las cosas para los agricultores sinaloenses.

Ojalá sean atendidos, escuchados, entendidos y traigan resultados que le brinde mayor certeza a la actividad agrícola.

Comentarios

quis ut Donec Praesent venenatis, Aenean accumsan fringilla