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¿Nuevos actores?

No pasa de un reacomodo en el que algunos de los socios se aventuran a la apuesta grupal, esperando que la relativa separación los libere de...

Jorge Guillermo Cano
Jorge Guillermo Cano | Jorge Guillermo Cano

No pasa de un reacomodo en el que algunos de los socios se aventuran a la apuesta grupal, esperando que la relativa separación los libere de la carga de lo incontestable.

Pero no se puede, la corrupción del prianredismo, de la privada iniciativa claudista, de los pluris entreguistas y los gestores del injerencismo en el maltrecho Senado, ahí están, sin sombra de duda, de modo que el “nuevo” partido, “Somos México” (¿los demás no somos?) no viene a ser más que una malhecha segunda o tercera edición de lo mismo.

El otro nuevo partido es “Construyendo Sociedades de Paz” (PAZ) ligado al parecer con alguna de las corrientes que se mueven al interior del morenismo.

Y desde el miércoles primero de este mes, los “nuevos” ya cuentan con oficinas y varios millones de pesos para empezar a salvar a la patria.

¿SE HARÁ LA “GRAN ALIANZA”?

Antes, y creo que todavía, se ha intentado formar una alianza de ubicación derechista y ultra de lo mismo con la bandera de un falso centrismo, pero no se ha podido: la ambición particular y el protagonismo extremo, así como la pragmática adhesión a la ganancia relativa, lo han impedido, aunque en la práctica suelen sumarse a la misma porra.

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Saben bien que no podrán captar la simpatía ciudadana, ni de las fuerzas emergentes de las asociaciones civiles, de modo que apuestan a las defecciones de los partidos tradicionales, a un sector de la clase media y de los empresarios.

La base de su propaganda, que no sustentación política, al menos teórica, sería la promesa de la recuperación de la actoría social, involucrando a la ciudadanía en el seguimiento del quehacer gubernamental. No para evaluar, menos para contribuir con alguna propuesta constructiva, sino para satanizar y calumniar. No más.

¿Y DEVERAS DISTINTOS?

Ya lo hemos dicho: en México, la oferta política debe diferenciarse y los partidos tomar distancia de aquello que, dado el caso, critican acremente a los opuestos. Pero sucede que un partido maneja una “estrategia” determinada en un estado y en otro enarbola exactamente lo contrario, lo que no resulta admisible en el plano de la ética.

Cuando, en la práctica, las diferencias se reducen a situaciones coyunturales y los acomodos electorales dictan semejanzas, la ciudadanía se ve encajonada en una oferta reducida de origen. No se puede, entonces, escoger entre alternativas verdaderamente distintas.

En ese orden de ideas, en el ámbito de lo que llamamos “prianredismo” es cuestionable hablar de partidos en estricto, pues se trata de formaciones que tanto en el fondo como cada vez más en la forma representan lo mismo: la defensa de los intereses oligárquicos.

Y en la esfera de Morena, sus alianzas con el PT y el PVEM, además de otras formaciones minoritarias, como ha sucedido, no apuntan más que a conservar el poder y son cuestionables de origen.

EN UN MUNDO FEROZ

En efecto, el contexto internacional es profundamente asimétrico y los esquemas de acumulación favorecen a los países ricos en detrimento de los pobres. La lógica de la ganancia condiciona los alcances probables del intercambio y la brecha se agranda.

La opresión se matiza y la explotación se maquilla, pero, a fin de cuentas, no logran ocultar su verdadero rostro. Lo que pasa en el ámbito global se reproduce al interior de las naciones, y al revés, sin solución de continuidad.

Los países subdesarrollados, en vías de desarrollo, del “tercer mundo”, menos industrializados o como se les quiera llamar, pero que comparten el común denominador del atraso, tienen impedimentos de enorme peso para participar en los circuitos mundiales con mínimas condiciones de equidad.

El problema de fondo es político y económico. Por lo mismo, las indefiniciones y la diplomacia pusilánime, como la mexicana, no hacen sino contribuir a disfrazar la injusticia mundial.

EN EL TINTERO

-Las evidencias las presentan tirios y troyanos: la administración del delincuente Trump pasará a la historia como la más corrupta en la historia de Estados Unidos.

Son tantas las corruptelas que no alcanzaría la edición para mencionarlas.

-Botón de muestra, lo más reciente: en sus primeros siete meses Trump y su familia aumentaron su riqueza en 3 mil millones de dólares y, a la fecha, dos mil 500 millones más en su negocio de “criptomonedas”. He ahí el modelo que anhela el prianismo para México.

-A quien hay que investigar es al membrete “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad”, financiado por Estados Unidos, como se ha comprobado.

-De nuevo, la inservible ONU para lo fundamental, quedando bien con el delincuente Trump, atacando a México.

Fuente: Internet

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