Nueva normalidad: ¿Se quita ley seca?

Este miércoles se confirmó que el alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, y su esposa Gabriela, dieron positivo en la prueba de coronavirus. Según informó el secretario del Ayuntamiento, José de Jesús Flores Segura, el “Químico” acudió en días pasados a una revisión médica por una molestia ocular, y ahí fue cuando decidió hacerse la prueba diagnóstica.

El resultado estuvo listo hasta ayer, y se dio a conocer a la opinión pública de manera rápida. Con esto, sería hasta ahora la más alta autoridad a nivel municipal en Sinaloa en contagiarse. Otros funcionarios del gobierno estatal están en la misma situación, e incluso el pasado martes se informó del caso del secretario del Ayuntamiento de Culiacán, Othón Herrera y Cairo, pero el primer alcalde sería Benítez Torres.

Queda claro el alto nivel de exposición en el que se encuentran las autoridades. Y para muestra, junto al “Químico” y su esposa, también dieron positivo al contagio otros cinco funcionarios de Mazatlán: Silvia Karina Torres Ruelas, secretaria de Presidencia; y David Armando González Torrentera, secretario de Desarrollo Económico, Turismo y Pesca.

Así como Sergio Rubio Rodríguez, director de Comunicación Social; Nayla Adilene Velarde Narváez, directora del Instituto Municipal de la Juventud; y Zaira Esther Mercado Hernández, secretaria particular del Alcalde. Esperemos todos ellos tengan una pronta recuperación…

¿La nueva normalidad? El gobierno federal ya definió que la reactivación del país no será de manera uniforme, sino que habrá una “regionalización” y las entidades y municipios podrán ir levantando las restricciones de manera diferenciada, de acuerdo con sus condiciones propias del avance de la pandemia.

Para ello, se utilizará un mecanismo de “semáforo de alerta de COVID-19” y las regiones están identificadas por colores: rojo, naranja, amarillo y verde. En el rojo, las restricciones son muy estrictas, y hasta que se llegue al verde se puede hablar de una reapertura casi generalizada, aunque claro, las medidas de protección deberán estar ahí siempre pues no se trata de volver a como estábamos antes, sino a “una nueva realidad” en la que casi casi deberemos aprender a vivir con el nuevo virus.

El plan es aplaudible en términos estrictos pues reconoce que la pandemia no está golpeando igual a todas las zonas del país. No es lo mismo el embate del COVID-19 en Sinaloa, a lo que sucede en Oaxaca, Jalisco, Quintana Roo, Tamaulipas, etcétera. Hay condiciones muy específicas. Eso sí, el diablo está en los detalles y habrá que definir muy bien los criterios que le permitirán a cada zona cumplir con el cometido e ir bajando en los niveles y colores de alerta…

¿Y en ese semáforo, cómo se encuentra Sinaloa? Que nadie se sorprenda, pues obviamente estamos en el rojo, el de las medidas más estrictas. Así que queda claro que aquí no habrá levantamiento de la cuarentena el 1 de junio. En esa fecha, apenas empezaremos a ver si es que reunimos los “requisitos” para bajar al nivel “naranja. Todavía nos falta mucho tiempo.

Sin embargo, como ya lo comentábamos, estamos entrando en una nueva normalidad y el gobernador Quirino Ordaz ya está visualizando cómo reactivar algunas áreas. Por lo pronto, y en concordancia con el gobierno federal, la construcción podrá iniciar de nuevo actividades en todo el estado, al igual que la minería y la fabricación de vehículos.

El resto de los sectores tendrán su reapertura conforme a los colores del semáforo, muy seguramente. Y por cierto, hablando de levantar restricciones, nos comentan que podría haber buenas noticias la próxima semana, para aquellos que ansían que se termine la ley seca. Estaría llegando a su fin el próximo lunes, según algunos trascendidos. Muchos se pondrán a cruzar los dedos para que así sea…

El dirigente del PAN en Sinaloa, Juan Carlos Estrada Vega, se aventó una buena al afirmar que de ninguna permitirán que haya un “Bonillazo” en Sinaloa, en referencia a la ya difunta y tristemente famosa ley que intentó ampliar a 5 años el periodo del gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, y que fue tumbada por la Suprema Corte.

Estrada Vega hizo esta comparación al referirse a la intención que tiene el Congreso de Sinaloa de retrasar el lanzamiento de la convocatoria para el proceso electoral del 2021, debido a que la pandemia de coronavirus ha impedido el avance de los trabajos legislativos.

El panista se dijo de acuerdo con dicho aplazamiento, pero aclaró que no permitirán que se modifiquen los periodos constitucionales de gobierno, y cuidarán el entramado jurídico electoral del estado, para “evitar caer en situaciones como las de Baja California”. Lo cierto es que difícilmente puedan hacerse modificaciones mayores al proceso del 2021, más allá del retraso en la convocatoria. Pero por sí o por no, el PAN quiso lanzar su advertencia. Así se las gastan. O peor… Comentarios:lineadirectaportal@rsn.com.mx

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