Nueva historia

Tratar de justificar la doble victoria de los flamantes tricampeones de la Clemente Grijalva, o tratar de justificar el par de descalabros, es simplemente intentar minimizar lo hecho en el terreno por Agrocheríos Cintar, simplemente ganó el que hizo más carreras. De manera personal siempre hemos creído que en el béisbol no existe la lógica, porque si ésta existiera, entonces deberíamos de haber creído que la serie debió de haber terminado en cuatro por el tipo de escuadras que compitieron a toda ley por el título de esta edición Manuel Rojo Verdugo.

En 35 años que tenemos inmersos en la Clemente Grijalva como narrador de encuentros, nunca habíamos visto que un equipo como Rieleros hubiera adoptado tanta popularidad, una popularidad bien ganada por cierto, pero que no le alcanzó para poder ganar su primer título en su larga trayectoria dentro de la Clemente, pero si, que lo que tanto se comentó en los corrillos, es que no se equivocó en nada Juan José Ríos, simplemente nada de lo malo se notó por la captura de su séptimo título en su largo caminar en esta pelota tan exigente como es la Clemente.

Tampoco habíamos visto cómo una administración como la hoy tricampeona que tan solo 4 años en tomar el control del equipo mediante la compra de la franquicia a quien por muchos años aguantó a pie firme como es el Ing. Cáñez Córdova, con tan solo 4 años al frente y 3 títulos de manera consecutiva, simplemente no lo habíamos atestiguado nunca en mis 35 años en la mejor pelota en kilómetros a la redonda…

Total que también habríamos de ponderar dos grandes entradas para ser testigos de lo que ocurrió en el terreno, donde la escuadra campeona visitó a sus oponentes en un claro ejemplo de civilidad que honestamente nosotros aplaudimos esos gestos de humildad. Juan José Ríos es justamente el campeón y San Blas de nada debe avergonzarse. El que cometió por la tarde 7 errores, sí, son parte del juego, San Blas llegó a donde el resto de los equipos eliminados hubieran deseado llegar, San Blas, como los boxeadores, cayeron, sí pero de cara a las lámparas.

El estar intentando escarbar nos pasaríamos cuartillas y más cuartillas, sólo resumir que fue una doble jornada muy atractiva y que muchos clubes iniciarán con sus planes de cara a la muy lejana temporada del 2020. Felicidades a los TRICAMPEONES, felicidades de quien nadie se acuerda en estos casos, a los bravos y tozudos Rieleros de San Blas, que hicieron bueno aquello de que hace más el que quiere que el que puede. A Guadalupe Miranda Baldenebro, el patrocinador oficial, por el tino en manejar el club en general. Felicidades a Tristán Orduño, a el siempre fiel Adolfo Briceño, igualmente extendemos nuestras felicitaciones a los aficionados de la ciudad de Juan José Ríos, del mismo modo felicitar a Paúl Pacheco por su entusiasmo, a Héctor Cárdenas por esa entrega absoluta y total. No podemos dejar a un lado a esa noble afición que con tanta devoción siguió en las buenas y en las malas a sus queridos Rieleros, nos consta que aficionados hicieron viaje desde otras ciudades para apoyar a su querida máquina.

Ha caído el telón, vendrá una nueva esperanza y como suele suceder, todo mundo hará lo posible por ganarle al flamante campeón, nadie querrá ir por los que no clasificaron, todos contra el campeón, cosas de la vida y de la competencia, por lo regular es la condición del ser humano.

Viene el tiempo pero ya de la elección de la nueva directiva, situación que deberá de regularizar el presidente vigente Anastasio Alcaraz, que por lo regular en la fiesta de premiación en el ascenso del nuevo presidente por elección de la afamada Liga de Béisbol Clemente Grijalva Cota.

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