No le rasquen la panza al tigre

Hace unos días policías municipales de Ahome y guardias privados se enfrentaron con productores agrícolas que se plantaron frente a la residencia del empresario granero que les debe la cosecha de trigo y maíz desde hace más de un año. Afortunadamente el zipizape no llegó a mayores.

Ayer trigueros del Valle del Carrizo en la zona norte del estado bloquearon la carretera Internacional durante varias horas, con el consabido impacto de tal hecho en personas que transitaban por la rúa federal y que quedaron varadas convirtiéndose en víctimas colaterales.

Ellos están exigiendo que las autoridades federales intervengan para obligar a empresarios bodegueros y acopiadores a pagar el trigo al precio anunciado oficialmente por Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), de 5 mil 790 pesos por tonelada.

También piden que el gobierno federal les pague los complementos para logar el precio objetivo de la cosecha del año pasado, que representa aproximadamente 16 millones de pesos para 200 productores afectados.

Hace unas semanas circuló información en algunos medios en el sentido de que el gobierno federal no garantizaba el cumplimiento de la palabra empeñada con los maiceros sinaloenses respecto al precio de su cosecha.

El propio Andrés Manuel López Obrador había anunciado un precio de 4 mil 150 pesos por tonelada de maíz para productores con hasta 50 hectáreas o con una producción de hasta 600 toneladas.

Afortunadamente ayer el titular de Segalmenx, Ignacio Ovalle, dijo que se cumpliría cabalmente con el compromiso del precio para el cereal, pese a las dificultades por las que está atravesando la economía del país, agudizadas a raíz de la pandemia.

A los hombres del campo lo menos que les gusta es que les echen mentiras como lo han venido haciendo por décadas desde el gobierno. No les mientan.

El enfrentamiento violento frente al domicilio del empresario malapaga de Los Mochis hace unos días, y lo sucedido ayer con el bloqueo de la carretera Internacional en Valle del Carrizo, podrían ser una anticipación de lo que se viene en caso de que los agricultores se sientan engañados una vez más en  cuanto a las condiciones ofrecidas para la comercialización de su cosecha.

Como dicen los propios campesinos: “Vale más que no le buigan, vale más que no le rasquen la panza al tigre”. Yo agragaría: Vale más que les cumplan. 

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