No es tiempo para miserables

Me parece importante y oportuna la postura del legislativo estatal de pedir a los ayuntamientos y al gobierno del estado que transparenten todos los gastos relacionados con las acciones para enfrentar la emergencia sanitaria y económica generada por Covid 19.

Los diputados ya enviaron a los 18 municipios y a Gobierno del Estado los oficios para que habiliten un micro sitio donde expongan al público todos los detalles de las compras que efectúen para atender la pandemia.

Eso es muy positivo, porque nunca faltan los miserables incrustados en gobiernos de todos los niveles dispuestos a aprovechar la desgracia para hacer negocios sucios. Y no son inventos: abundan los ejemplos, la mayoría impunes, por cierto.

No se puede permitir que por irresponsable negligencia, perversa omisión o desvergonzado atraco se desvirtúe el buen ejercicio de gobierno y atente contra algo que se debe preservar ante todas las cosas y ante todas las circunstancias: la dignidad de las personas, todas, pero más la de aquellas que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad.

No se habla de memoria: Hemos visto en el pasado la mala calidad del producto que se hace llegar al necesitado, fabricado con deshechos sucios, peligrosos incluso para la salud de los destinatarios, lo que es deleznable.

Eso es algo repugnante que denigra a quien recibe el producto, que ultraja su calidad humana, que agravia su condición de persona y que hace más intenso su dolor ante la adversidad.

Igual aplica si el responsable de las compras de cualquier entidad pública permite un sobreprecio en aras de llevarse un determinado porcentaje de la inversión. Los recursos se deben optimizar para que alcancen lo más posible.

Nadie, ni funcionarios corruptos o incapaces, ni empresarios carentes de elementales principios y responsabilidad, debe aprovecharse para medrar con la tragedia como la que enfrentan miles de sinaloenses en la actual emergencia sanitaria y económica.

El actuar responsable y respetuoso de un gobierno ante cualquier tragedia debe convertirse en premisa en el trato a personas afectadas, pero con mayor razón a aquellas en situación de más alta fragilidad. No se puede jugar con la necesidad ni con la dignidad de las personas sólo porque son pobres y necesitadas.

Por todo eso es muy importante la postura que asumen en estos momentos desde el Congreso del Estado y ojalá el exhorto lleve la exclusiva intención de atar las manos a los atracadores del erario en tiempos de urgencia y asegurar trato digno a los necesitados.

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