Narrar la tragedia

No es fácil narrar la tragedia, no es fácil salir a micrófono y situarse entre los medios de  información e ir comunicando a la pandemia. No es fácil ser vocero de la calamidad.

Esa labor se le tiene que encomendar a alguien que lo sepa hacer, a alguien con empatía, aparte de esa cardinal virtud, tiene que ser un profundo conocedor del tema.  Además debe de estar acuerpado de un cuerpo de gabinete que lo sepa asistir y corregir en el momento.

En los tiempos que vienen, la gente va a escoger a gente que le sepa explicar y comunicar los tiempos de miedo.

El ciudadano ahorita está dando vueltas y se debate entre como salir vivo y ganarse la vida. Mientras eso pasa va registrando a las personas empáticas que le van contando la tragedia.

Por eso, en el futuro los actores políticos que pretendan ser candidatos, a gobernar estado o municipio,  como ya lo he explicado, tienen que tener empáticos y aparte de eso, contar con un sistema inmunológico muy fuerte y especialistas deben dejarlo firmado por sentado, médicos deben de dar constancia pública de la cabal salud de la candidata o candidato.

Aparte de contar con  condición física, tienen que contar con un equipo de gente especializada en los diferentes temas que aquejan al estado.

¡Ah! pero tienen que guardar un sitio en el gabinete para alguien que le toque narrar tragedias, la 4T supo hacer eso y los gobiernos de otros órdenes no han sabido o no supieron hacerlo.

Pero como encontrar a un narrador de la tragedia: primero que nada debe ser alguien que tenga autoridad moral, sí moral y no es la del árbol que da moras, autoridad moral es alguien que es bien querido por la gente,  debe de ser un conocedor del tema y sea preciso y rápido en el mensaje, además que se prepare para las turbulencias.

Contar con un narrador de tragedias, le permitirá al gobernante, del orden que sea, tener margen de comunicar acciones, seguir en su trabajo y no se va a perder el Gobernante en atajar golpes, querer monopolizar la comunicación de la tragedia será de doble filo, por eso hay que aprender del Presidente que puso un vocero y él aparece cuando quiere, sabiendo siempre manipular el escenario y colocar muy bien el mensaje que quiere dar.

Anteriormente hemos tenidos narradores de tragedias, oficiales y no oficiales: Jacobo Zabludosky en el terremoto del 85 hizo una crónica magistral, que ahí sigue en internet, en Mochis, en lo local, Guadalupe Alvarado narró con exactitud el Bancazo a esa ciudad a finales de los 80´s.

En un partido político, en el PRI, también han existido narradores de las tragedias, Ernesto Zedillo les narró su tragedia en el 2000 al darle el gane a Vicente Fox antes que el INE, después, con muchas ganas y excesos Enrique Peña Nieto casi, casi los sepulta.  Y nadie dijo nada.

Aquí mismo en la radio, en línea directa, se han narrado inundaciones, balaceras y demás tragedias…

Narrar la tragedia debe ser con integridad y siempre viendo al futuro, pensando que el futuro será mejor… así debemos estar todos nosotros, pensando en salir vivos, para disfrutar una mejor vida, con días mejores y llenos de buena venturanza.

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