Morir de pobres

El llamado de auxilio del reconocido saxofonista culiacanense Rafael Morales materializa la realidad que viven miles de familias sinaloenses en torno a las serias dificultades financieras para enfrentar el contagio del Covid 19.

La cuestión es que, y es necesario insistir en ello, las declaraciones presidenciales sobre la gratuidad en la atención a los enfermos por esa causa sigue siendo una soberana mentira.

El presidente Andrés Manuel López Obrador miente en ese sentido porque le han informado mal, lo que es grave, o por perversidad conociendo que lo que dice es mentira, lo que es doblemente preocupante.

Ni la federación ni el estado han sido capaces de cumplir con esa premisa que brindaría cierta tranquilidad a las familias. Los elementales kits entregados a los enfermos sirven en casos leves, pero no cuando ya su situación exige atención especializada e incluso hospitalización.

Defender las fallas que se han tenido y las mentiras que se han dicho en todo el tiempo que llevamos de pandemia, y particularmente lo de la gratuidad en la atención médica y medicinas a los contagiados del virus, es de cínicos cuando muchos de lo que lo hacen a través de las redes sociales hacen constantes llamado a la caridad de las personas para lograr salvar a algún conocido que no tiene cómo adquirir los medicamentos.

Su fanatismo debe terminar cuando la descarnada realidad les pega en la frente.

Lo del llamado a la solidaridad económica para atender al artista sinaloense es un caso visible, pero es la misma situación a la que se enfrentan diariamente miles de familias sinaloenses, que no solo no tienen para pagar las medicinas de su paciente, sino tampoco para cubrir los servicios funerarios en que caso de que éste muera.

El presidente de la República ha anunciado que en el momento en que llegue la vacuna contra el virus será distribuida y aplicada de manera gratuita y universal, y que bueno.

Por su parte el gobierno sinaloense dio a conocer que se creará un fideicomiso para asegurar esa gratuidad en el estado. Qué bueno también.

El asunto es que en este momento muchos que pudieran salvarse de la enfermedad están muriendo, solo porque no tienen con qué pagar una buena atención médica y sus tratamientos. Están muriendo porque son pobres y no son casos visibles.

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