Antes de iniciar la jornada de este martes 22 de abril, los Mets de Nueva York arrastraban una mala racha de 12 derrotas consecutivas, Su serie contra los Mellizos de Minnesota los hizo superar su negativo récord histórico de 11 reveses que habían sufrido en el verano de 2004, colocándose ahora a 5 de su propia marca, que es de 17 establecida en 1962.
Su situación en este inicio de campaña ha pasado de ser una “mala racha” a una crisis institucional y deportiva de proporciones históricas. A pesar de contar con la segunda nómina más alta de todo Grandes Ligas, el equipo se encuentra sumergido en el sótano de su división.
Con marca de 7-16 en ganados y perdidos, el conjunto neoyorkino aparece como el peor equipo de la Liga Nacional, distanciados a 8.5 juegos de los Bravos de Atlanta, que encabezan la División Este, en cuyo sector fueron etiquetados como favoritos al título antes de iniciar la temporada 2026 por el plantel que presentan, aunque solo sea en el papel.
Sus resultados adversos se traducen en su peor racha en 22 años y la séptima más larga en la historia de la franquicia. A eso agréguele que en sus últimos siete juegos el equipo apenas pudo anotar 10 carreras, llevándose además tres blanqueadas en ese proceso.
En el abismo de esos resultados, las cifras tienen el sello de una crisis severa que no reflejan sus millonarias inversiones, desafiando los límites salariales, solo para demostrar que el dinero no compra victorias.
Los sueldos con los que signaron a elementos como Juan Soto (15 años por 765 mdd) y Bo Bichette (3 años y 126 mdd) no justifican las causas de dicha inversión. Su nómina total de 368.7 millones de dólares es la segunda más alta de todas las Grandes Ligas, superando el impuesto de lujo por casi 100 mdd.
Mientras que equipos como los Rays o los Guardianes ganan con nóminas bajas basándose en sistemas, los Mets parecen una colección de estrellas individuales que no logran cohesión bajo la presión de estar en Nueva York.
Pero los motivos de ese colapso tienen nombre y apellido. Su pitcheo de relevo ha sido inconsistente. Su cerrador estrella Devin Williams ya ha fallado en rescates claves, incluyendo en esa derrota que extendió la racha a 11 juegos perdidos contra los Cachorros el fin de semana. Williams no ha podido tapar ese enorme hueco que dejó Edwin Díaz quien emigró a los Dodgers de Los Angeles tras firmar como agente libre.
Soto ha estado alejado del diamante a causa de una lesión, pero otros elementos como Francisco Lindor y Marcus Semien están teniendo un inicio paupérrimo, en tanto el manager Carlos Mendoza ha descrito la situación como una “frustración total”. Si no logra enderezar este barco, el piloto podría perder su puesto en esta misma semana, ante la fuerte presión que representa seguir fracasando.
Aunque apenas se cumplirá un mes de actividad, las estadísticas históricas son implacables con equipos que han iniciado con un récord como el que poseen en este momento los Mets.
Históricamente, menos del 5 % de los equipos que pierden 11 juegos seguidos en abril logran alcanzar la postemporada. Con los Bravos dominando la división y equipos como Cachorros y Cardenales volando en la Nacional, el camino hacia el comodín se está cerrando rápidamente.
El vestuario de los Mets es una olla de presión. Si para junio no están cerca de .500, es probable que la gerencia se vea obligada a vender piezas en lugar de comprar, repitiendo el fracaso de años anteriores.