Mentiras

Esta semana el presidente Andrés Manuel López Obrador fue muy generoso con Donald Trump en su discurso en la Casa Blanca. Benevolente y diplomáticamente impecable su discurso, pero con falsedades.

Aunque eso no garantiza absolutamente nada partiendo de la personalidad y beligerancia del presidente estadounidense, es preferible tender puentes que ir a la confrontación.

Los antecedentes muestran que quien gobierna en Estados Unidos es traicionero y nada confiable.

El miércoles 31 de agosto de 2016 el presidente Enrique Peña Nieto recibió con todos los honores a Donald Trump pese a las ofensivas contra los migrantes mexicanos, en lo que se dijo formó parte de su estrategia de campaña.

Y ese mismo día, ya por la noche, en un acto de campaña en el estado de Arizona, el ahora mandatario estadounidense insistió en las ofensas a México y a los mexicanos y se refirió de nuevo a que sus vecinos pagarían el muro fronterizo.

Por todo eso, pareciera que no ha pasado aún la película completa.

López Obrador dijo en su discurso: “También quise estar aquí para agradecerle al pueblo de EE.UU., a su gobierno y a usted presidente Trump, por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos”.

Eso no es cierto. Trump ha seguido invariable su política migratoria contra nuestro país, y si no ha llegado a más es porque la corte estadounidense no se lo ha permitido.

Apuntó también: “Lo que más aprecio es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía”.

Eso es una vil mentira. El 31 de mayo de 2019 Trump anunció un arancel del 5% en todos los productos importados de México, gravamen que iría aumentando gradualmente hasta llegar al 25 por ciento de no observar que el gobierno mexicano contribuyera al freno de la migración ilegal. Se desactivó la amenaza tras el envío de miles de efectivos de la Guardia Nacional a la frontera sur para detener el ingreso de migrantes centroamericanos.

El presidente mexicano no habló con la verdad en esos puntos, pero sigo coincidiendo con su postura respecto a Trump y el gobierno estadounidense: es preferible no ir al choque frontal.

Su discurso políticamente correcto, pero no necesariamente veraz.

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