“Malacopa”

En el punto más álgido de los contagios de COVID-19, el Gobierno del Estado determina terminar con la restricción en la venta de alcohol conocida como “Ley seca”. No parece una buena idea.

Es un asunto polémico y controvertido pero es válido el reclamo de parte de la sociedad en el sentido de que si le dan luz verde a ese giro, por qué no hacerlo con otros considerados de menor riesgo y que aún se mantienen restringidos.

El propio gobernador, Quirino Ordaz Coppel, había dichos solo unas horas antes de la determinación, que la prohibición de mantendría indefinidamente. Algo pasó en el inter, al igual que en varios estados del país en los que también se anunció la reanudación de la venta de alcohol. Es bueno que otros giros como bares, cantinas y centros nocturnos se mantienen cerrados.

El consumo de alcohol se mantuvo gracias al mercado negro, el funcionamiento de los “aguajes” y la venta a domicilio a través de contactos logrados en las redes sociales, en lo que puso en evidencia un rotundo fracaso de los operativos oficiales para contener esa ilegal práctica.

La venta continuó en estos poco más de 30 días de “Ley Seca” a precios estratosféricos sin más restricciones que la disposición de dinero, dañando aún más el bolsillo de muchos ciudadanos.

Se debe ver el problema desde diferentes aristas. Por una parte está el derecho de la industria cervecera y de los miles de trabajadores que encuentran ocupación en ésta. Y por otra el hecho de que el estado no se puede convertir de manera permanente en el cuidado de los ciudadanos para que respete las medidas preventivas recomendadas por las autoridades. Esto es un asunto de autocuidado, de libre determinación de cada persona.

Países severamente afectados por la pandemia no han aplicado, al igual que otros estados del país. Los expendios se mantenían abiertos en el vecino estado de Sonora, y en Nayarit los abren a partir de hoy. El caso es que la cultura allá no es igual a la que tenemos los sinaloenses en cuanto al consumo de bebidas alcohólicas.

Lo bueno que en nuestra entidad el veto abarcó algunas fechas de muy alto consumo de cerveza, como el 1 de mayo, Día del trabajo; el 10 de mayo, “Día de las madres”, y el 15 de mayo, “Día del Maestro”.

El llamado que hace el gobernador a que no se abuse en el consumo de alcohol tras reanudarse la venta es pertinente, pero absolutamente irrelevante, debido al comportamiento acostumbrado de muchos “malacopa” que con dos o tres cervezas se desinhiben y no respetan las más elementales normas de convivencia social, mucho menos van a atender las recomendaciones preventivas de las autoridades.

El riesgo de que se relajen todas las medidas preventivas que más o menos se habían mantenido es alto, y con ello la posibilidad de un notable incremento en los contagios.

No parece una buena decisión, pero tampoco es posible mantener la medida de manera permanente.

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