Lo naco de la crítica

El 28 de agosto de 2016 murió Juan Gabriel, el Divo de Juárez, y mientras casi todo el país estaba conmovido hasta las lágrimas, el director de TV UNAM y columnista de Milenio diario, Nicolás Alvarado, publicaba dos días después en ese periódico una columna socarrona que tituló «No me gusta Juanga (lo que le viene guango)», en la que criticaba su música y lo tildaba de naco. «Me irritan sus lentejuelas no por jotas, sino por nacas», escribió.

            La gran indignación que esta columna de opinión desató en las redes sociales llevó al rector de la UNAM, Enrique Graue, a aceptar la renuncia de Nicolás Alvarado como director de TV UNAM apenas unas horas después, el 1 de septiembre. El ahora ex funcionario universitario declaró posteriormente que no se arrepentía de sus opiniones sobre Juanga, que las seguía manteniendo, pero sí reconocía que fue muy inoportuno al escribir ese texto, ya que no era el momento de criticar a Juan Gabriel. «La oportunidad del texto era naca», aceptó.

            La lección que dejó ese episodio es que cuando la gente está sufriendo uno debe ser empático con ellos, ponerse en el lugar del otro y mostrar una actitud muy prudente, aunque en el fondo mantenga una opinión muy distinta.

            El problema, sin embargo, es que muchas veces las lecciones no se aprenden.

            En un momento como el actual en el que la gente está sufriendo con la pandemia del coronavirus, con hospitales que no se dan abasto, con médicos y enfermeras que están cayendo muertos como moscas (como diría el gobernador de Baja California) dando literalmente sus vidas por salvar a los enfermos, el presidente Andrés Manuel López Obrador asume la misma actitud de Nicolás Alvarado.

            En el pico más alto de la pandemia, el presidente no brindó un reconocimiento a los médicos por este esfuerzo hasta sobrehumano que están haciendo, sino que aprovechó su conferencia mañanera del viernes pasado para criticarlos y calificarlos de mercantilistas, de que sólo les interesa enriquecerse, y lo hacía también socarronamente, contándolo a manera de chiste.

            «El mercantilismo que desgraciadamente también llegó a predominar en el periodo neoliberal en todo lo relacionado con la salud, como se decía antes de los médicos que sólo buscaban enriquecerse, que llegaba el paciente, y lo primero que hacían era preguntarle: -¿Qué tienes? –No, pues me duele acá, doctor. –No, qué tienes de (mostrando el signo de dinero con sus dedos)… de bienes», decía sonriéndose López Obrador.

            Decenas de desplegados fueron publicados en prensa y en las redes sociales este fin de semana por diversas asociaciones de trabajadores de la salud, exigiéndole al presidente una disculpa pública por estos comentarios ofensivos y generalizadores hacia el sector, y cientos de publicaciones fueron hechas también mostrando cómo los médicos y enfermeras duermen en el suelo y luchan sin los recursos suficientes de medicamentos y equipo para contener esta pandemia, en una verdadera muestra de amor por su profesión.

            Se criticó también que esta visión prejuiciosa del presidente podría alentar más las agresiones que se están cometiendo contra el personal médico en varias partes del país, incluyendo Culiacán, de rociarlos con cloro, golpearlos e insultarlos. De hecho, esta actitud de López Obrador va en contra del propio spot que difunde su gobierno en los medios de comunicación haciendo un llamado a respetar a los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud y dejar de agredirlos.

            Ante la indignación generada por sus dichos del viernes, este lunes el presidente respondió lo siguiente en su conferencia mañanera:

            «No, si lo entendieron así, ofrezco disculpas, pero no fue eso. Hablé, como todo el tiempo lo hago, de cómo los médicos tienen una vocación humanista. ¡Imagínense, era médico Ernesto “Che” Guevara! ¡Médico, el mejor presidente de América Latina, Salvador Allende! ¡Cómo voy a hablar mal de los médicos si a mí me salvó la vida un grupo de médicos! No, es que todo lo están tergiversando, todo, todo, todo».

            Bueno, la respuesta iba muy bien hasta esto último de echarles la culpa a los demás de tergiversar todo lo que dice. ¿Qué más podría esperarse?

            Quizás hubiera bastado una respuesta más sencilla y sincera, como la de Nicolás Alvarado, aceptando que escogió un mal momento para criticar a los médicos en medio de este denodado esfuerzo que están haciendo por afrontar la pandemia.

            «La oportunidad de la crítica era naca». Tal vez, eso hubiera sido mejor.

            Dialoguemos para conocer más, que el conocimiento nos hace libres.

Twitter: @marcocesarojeda

Comentarios

mattis Lorem dolor at nunc Nullam