La salud emocional ante la “nueva normalidad”

Después de millones de contagiados y muchísimas personas fallecidas, la pandemia de COVID-19 ha provocado muchos casos de estrés y ansiedad en gran parte de la población mundial que han debido cumplir con el confinamiento. Uno de los daños colaterales de esta pandemia ha sido el estrés en la sociedad. A pesar de que en nuestro país se está hablando ya del regreso a una “nueva normalidad”, el estrés y la angustia no se han ido junto con la fase de desescalada.

Es por eso que durante esta transición a la “nueva normalidad” será necesario continuar atendiendo las consecuencias psicológicas que ha generado esta emergencia sanitaria.

Un aspecto positivo es que en la gran mayoría de los casos se trata de reacciones transitorias y que no derivan en casos crónicos.

Será muy importante poner mayor atención a los pacientes que presentaban desequilibrios emocionales previo a la pandemia. Los casos de ansiedad y depresión seguro aumentarán, debido a la situación actual y por supuesto por el miedo que significa el futuro.

La incertidumbre genera ansiedad y estrés. Y camino para llegar a esta “nueva normalidad” está lleno de muchísimas dudas por parte de todos. Muchos estaremos preguntándonos si volveremos a nuestro trabajo, qué va a pasar si la empresa donde trabajaba cerró de forma permanente, y si podremos hacer nuestra vida normal.

Ante el miedo a lo desconocido, el organismo en todos sus niveles prepara una respuesta de lucha o de huida buscando protegerse de la amenaza que percibe. Es entonces, cuando se producen cambios a nivel físico, emocional y de conducta. Cuando nos enfrentamos a una situación confusa e incierta es fácil quedarse paralizado en un estado al que llamamos incertidumbre improductiva.

Lo mejor será enfocarnos en un proceso dedicado controlar los pensamientos negativos y que nos alarman. De esta manera, podremos detener este proceso de razonamiento que surge consecuencia de la confusión y el temor.

Todos los seres humanos poseen la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas. A eso le llamamos creatividad o también capacidad de adaptación, y esa es una habilidad que todos podemos desarrollar.

¿Cómo detener el estrés y la ansiedad?

Todas las recomendaciones nos hablan de lo mismo: “no dejes que la situación te afecte”. Sin embargo, es fácil decirlo y difícil hacerlo. Una de las recomendaciones más adecuadas para detener el proceso de pensamiento que derivan ansiedad y estrés es enfocarnos en la realización de tareas. Busquemos mantenernos en un nivel de actividad mental constante.

Busquemos no obsesionarnos con el miedo al contagio ni excesivamente preocupados con la higiene.

Estamos ante una nueva realidad en la que necesariamente implantaremos cambios que modificarán nuestro estilo de vida. La normalidad se vuelve distinta y este proceso de adaptación se producirá de manera más fácil en unas personas que en otras. Esta situación nos sugiere que aprendamos a situar en el lugar correcto la línea diferenciadora entre el miedo al contagio y nuestra vida social.

Siempre habrá cosas que estarán fuera de nuestro alcance. Enfoquémonos entonces en cosas que si podemos controlar, eso nos regresará la percepción de que estamos en control de “algo” y ayudará a reducir la incertidumbre.

Te mando un abrazo y por lo pronto, quédate en casa.

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Juan José Díaz

Psicólogo y psicoterapeuta

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