Cuatro días después de la toma de posesión como presidente de la república, Ernesto Zedillo Ponce de León, envió al congreso su iniciativa de reforma judicial. Meses más tarde, elegía a dedo a sus nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia. Todos los medios de comunicación aplaudieron el dedazo el dedazo de Zedillo. El dinero les tapó la boca.
Durante 30 años tuvimos una Suprema Corte de Justicia al servicio de los grandes empresarios. En esos 30 años no se incrementaron salarios, y las clases populares no fueron atendidas por el poder judicial. Las grandes empresas no pagan impuestos, y la Suprema Corte de Justicia en contubernio con el presidente de la república los solapaban.
El día 1 de junio del presente año, tuvimos elecciones por primera vez en México, para renovar el poder judicial. Andrés Manuel López Obrador, el ausente que decían que estaba viviendo en Cuba fue a votar. Y aprovecho magistralmente el momento para dar un espaldarazo a Claudia Sheinbaum al decir que es la mejor presidenta del mundo.
Los resultados de la elección para cambiar el Poder Judicial han generado mucha polémica. La 4T ya tiene 7 años gobernando, y la oposición no para de quejarse. Se la pasa contando los errores de la 4T, desde luego esa parte de la tarea de la oposición. Pero no debe de ser la única.
Se le olvidó a la oposición que la democracia es un régimen en el que hay un equilibrio difícil y precario, extraordinariamente dedicado entre la competición y la cooperación; la relación entre el gobierno y la oposición tiene una relación al mismo tiempo competitiva y al mismo tiempo cooperativa.
Marginarse de las urnas y no participar en los procesos electorales no es el camino que le permitirá a la oposición ir acumulando fuerza y poder regresar al poder que perdieron en las urnas. Si la estrategia del PRI y del PAN es la marginación, están destinados al fracaso.
Nuestro país ocupa una oposición fuerte y participativa, que tenga propuestas. No es deseable una oposición estéril. Decía el politólogo Dr. Manuel Zafra, que la calidad de un gobierno depende de la calidad de la oposición. Dr. Manuel Zafra, El papel de las oposiciones en los regímenes democráticos.
La oposición repite hasta el cansancio: “Se quedaron con el Poder Judicial pero apenas votó el 12 por ciento de los ciudadanos”; un patético consuelo para quienes carecieron de cualquier otra estrategia, más allá de la queja interminable sobre “el abuso” de Morena. Jorge Zepeda Patterson en su artículo titulado Se Busca Oposición.
El optar por no hacer nada, nunca ha sido redituable. Con flojera no se alcanza el poder. Lo deseable hubiera sido que la oposición hubiera participado. La arena política no se regala. Quienes participaron lo hizo con acordeones, porque los participantes no eran personas conocidas como es lo deseable. La democracia se va perfeccionando poco a poco.