En política, cada vez es más difícil separar la percepción del dato. Las decisiones ya no se toman únicamente en función de simpatías o lecturas personales, sino también con base en análisis más amplios que integran múltiples variables. En ese contexto, decidí realizar un ejercicio interesante: preguntar a tres inteligencias artificiales distintas —Claude, ChatGPT y Gemini— quién tendría mayores probabilidades de obtener la candidatura de Morena a la gubernatura de Sinaloa. (Realizaré este ejercicio con el resto de los partidos en futuras entregas).
Lo primero que hay que decir es lo más obvio: ninguna inteligencia artificial vota, ninguna toca tierra, ninguna conoce el calor de agosto en Sinaloa. Los algoritmos procesan lo que se les da, y lo que se les da son datos públicos, encuestas publicadas y análisis periodísticos. No saben lo que ocurre en la trastienda de las negociaciones, no escuchan las llamadas que se hacen de madrugada ni conocen los acuerdos que se sellan en reuniones sin cámaras.
Pero algo sí hacen muy bien: sintetizar. En un ecosistema político donde la información abunda, pero el análisis escasea, tener tres plataformas que procesan simultáneamente encuestas, reglas de paridad, trayectorias y contexto de seguridad tiene un valor que no debería despreciarse. Es, digamos, un termómetro imperfecto que mide una fiebre real.
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No se trató de buscar una respuesta definitiva. La política, por naturaleza, es dinámica y cambiante. Sin embargo, sí era posible obtener una aproximación analítica considerando distintos factores que normalmente influyen en la definición de candidaturas.
Para ello, elaboré un prompt que buscara incorporar el mayor número de variables posibles, cuidando la ortografía y la sintaxis, y evitando inducir una respuesta específica. El planteamiento fue el siguiente:
“Analizando la situación política de Morena, tomando en cuenta todas las variables de encuestas publicadas, grupos políticos, trayectoria, escándalos o malas reseñas, resultados en sus respectivos cargos públicos, presencia en redes sociales y la paridad de género, considerando que se renovarán 17 gubernaturas el próximo año, dame una tabla de porcentajes sobre las posibilidades que tienen los actores políticos de conseguir la candidatura de Morena para la gubernatura del estado”.
El ejercicio resultó particularmente interesante por varias razones. Primero, porque cada inteligencia artificial tiene fuentes, metodologías y formas de ponderar distintas variables. Segundo, porque al tratarse de un proceso interno de partido, donde las decisiones no siempre son públicas o transparentes, el análisis obliga a observar tendencias más amplias.
Las tres inteligencias artificiales coincidieron en varios elementos que hoy son determinantes dentro de Morena:
La influencia del gobernador en turno, la estructura territorial de los aspirantes, el posicionamiento público, la competitividad electoral, la relación con la dirigencia nacional y, por supuesto, el factor de paridad de género, que será especialmente relevante debido a que en 2027 se renovarán 17 gubernaturas en el país.
También hubo coincidencia en los principales nombres que hoy se mencionan dentro de Morena en Sinaloa. Entre ellos aparecieron perfiles con trayectoria legislativa, con experiencia ejecutiva municipal y con presencia dentro de la estructura partidista. Es decir, el análisis no se concentró en un solo grupo, sino que reflejó la pluralidad interna que hoy existe en el partido.
Una vez integrados los resultados de las tres inteligencias artificiales, el ejercicio arrojó los siguientes porcentajes aproximados y promediados:
- Juan de Dios Gámez: 35 %
- Enrique Inzunza: 22 %
- Imelda Castro: 18 %
- Otros perfiles: 25 % distribuidos entre otros actores diversos. Ninguno alcanzando por sí solo más allá del 8 %.
El dato es interesante no porque determine un resultado definitivo, sino porque muestra cómo distintos modelos analíticos, trabajando por separado, terminan señalando tendencias similares.
En el caso de Juan de Dios Gámez, los factores que se repitieron en los análisis fueron su posición al frente del municipio de Culiacán, su crecimiento político reciente, su relación con distintos grupos internos y su perfil generacional dentro del partido. No se trata de elementos determinantes por sí mismos, pero sí de variables que, combinadas, generan un posicionamiento relevante dentro de la contienda interna.
Por otro lado, Enrique Inzunza también apareció con una probabilidad significativa. En su caso, las inteligencias artificiales destacaron su cercanía con la estructura gubernamental, su experiencia en la administración pública y su conocimiento del funcionamiento institucional del estado. Estos elementos suelen ser considerados por Morena al momento de definir perfiles competitivos.
En el caso de Imelda Castro, el análisis también resaltó variables importantes, particularmente el factor de paridad de género, su trayectoria legislativa y su presencia dentro del movimiento desde etapas tempranas. En un escenario donde Morena decida priorizar candidaturas femeninas en varias entidades, su perfil adquiere mayor relevancia.
¿Significa esto que Juan de Dios Gámez será el candidato de Morena? No necesariamente. En política sinaloense, como en cualquier otra, las sorpresas son parte del menú. Imelda Castro tiene encuestas internas sólidas y la paridad puede jugar a su favor. Enrique Inzunza tiene el respaldo más profundo del gobierno.
Es importante subrayar que el ejercicio no pretende descalificar ni minimizar a ninguno de los actores políticos. Por el contrario, refleja que Morena en Sinaloa cuenta con varios perfiles competitivos y con distintas fortalezas, lo que anticipa un proceso interno con múltiples variables y escenarios abiertos.
Además, la política tiene una característica fundamental: cambia con rapidez. El desempeño de los gobiernos municipales, la situación económica, el tema de seguridad, las decisiones nacionales del partido y las propias dinámicas internas pueden modificar el escenario en cuestión de meses.
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También hay que considerar que Morena ha privilegiado en los últimos procesos la competitividad electoral por encima de otros factores, lo que significa que las encuestas reales, cuando llegue el momento, tendrán un peso determinante.
En ese sentido, el ejercicio con inteligencia artificial no pretende anticipar el resultado final, sino ofrecer una fotografía del momento actual, basada en análisis de múltiples variables.
No se trata de una conclusión definitiva, sino de un ejercicio analítico que permite observar tendencias. En política, como en los datos, las probabilidades no son certezas, pero sí ofrecen indicios. Y hoy, al menos en este ejercicio, las tres inteligencias artificiales coincidieron en una tendencia que vale la pena observar. Usted mismo puede realizar este ejercicio con las inteligencias artificiales de su preferencia y haciendo las combinaciones de variables que le parezcan las más adecuadas.
¿Usted qué opina, amable lector? ¿Le gusta que la IA tenga estos análisis?