El 15 de noviembre de 2022 inició la segunda campaña presidencial del delincuente Trump, con un anuncio rimbombante en su residencia de Mar-A-Lago, Florida. Estuvieron presentes políticos del Partido Republicano, empresarios y algunos invitados especiales.
A fines de ese año, una comitiva de políticos mexicanos del llamado Prian acudieron a las oficinas de campaña en Nueva York, solicitando una entrevista con los coordinadores y, de ser posible, con el propio Trump.
Hablaron con “estrategas de campaña”, segundones en realidad, y aseguraron los prianistas y privados iniciativos mexicanos su absoluta disposición a apoyar al delincuente Trump.
Harían campaña en México y manejarían a los medios “que controlamos”, aseguraron, para crear un ambiente propicio a la intervención gringa en México.
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Testigo de esa y otras reuniones fue un sinaloense radicado en Nueva York, ya ciudadano gringo, quien trabajaba para el Partido Republicano como “estratega de
campaña”.
“En varias ocasiones estuvo el llamado ‘Alito’ y, aparte, porque no los querían juntos, Marko Cortés, Lily Telles y otros”.
HABLEN, “DIGAN LO QUE SEA”
De esos contactos daría cuenta el propio dirigente priista, Alejandro Moreno, así como los panistas, pero ocultando los detalles de su compromiso que en conjunto y en resumen es entregar a México a los intereses oligárquicos de allá y de acá.
Diseñada la estrategia injerencista los instruyeron para que hablaran, que dijeran lo que fuera en contra de la llamada 4T, “las pruebas no importan”, aseguraron los gringos.
Solo como referencias actuales (las reuniones han sido múltiples) en febrero y agosto del año pasado, y en mayo de este año, Alejandro Moreno se reunió con algunos legisladores y funcionarios de la CIA, FBI y la DEA, para denunciar una “narco dictadura” en México.
Esos pasos le habían indicado sus contactos gringos, pues se trataba de crear la especie de que eran los propios mexicanos quienes impulsaban la intervención. (Tal como hicieron los conservadores y el gobierno francés para traer a Maximiliano).
ASIDUOS INFORMANTES DE LA CALUMNIA
Los panistas por su parte (Jorge Triana, Roberto Gil Zuarth, Noemí Luna y otros) estuvieron el 26 de noviembre del año pasado y pidieron expresamente la intervención estadounidense en nuestro país, convocaron a conferencia de prensa en un lujoso hotel de Washington y aunque la asistencia fue minúscula, sus conductores gringos dieron vuelo a la especie, pues era parte de la estrategia.
Antes, estuvieron buscando contactos, y gestionando una entrevista con Trump, lo que nunca consiguieron, Marko Cortés, Ricardo Anaya, Kenia López y otros): “Nosotros nos encargamos del expediente y la denuncia acá, y ustedes de crear el ambiente que prometieron”, les dijeron la CIA y la DEA, según nuestra fuente.
Cada uno, por su parte, tanto Moreno como los panistas insistieron en crear el caso Sinaloa, donde, aseguraron, “ya hemos avanzado mucho”.
SOBERANÍA EN RIESGO, SIN ASOMO DE DUDA
El problema ahora es que, fuera de sus difamaciones, el prianismo y la privada iniciativa mexicana no ha podido entregarles pruebas a los gringos, que tampoco tienen ellos, y es lo que ha detenido el asunto.
Lo que sigue es que van a utilizar el recurso de las declaraciones a modo de sus socios narcotraficantes y las van a esgrimir como “pruebas”, sin prueba alguna.
y decirlo con toda claridad: si el gobierno mexicano permite que el caso Sinaloa, alimentado de infamias, derive en la detención de un gobernador, o en su inhabilitación, abriendo el cauce para otros igualmente calumniados, estaría perdiendo sin remedio su soberanía y lo demás es palabrería inane.
EN EL TINTERO
-El caso de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, es muy distinto al de Sinaloa: de allá sí hay pruebas, irrefutables, contundentes, de su colusión con la CIA gringa, pero no se animan a enjuiciarla.
-Tal y como adelantamos, el delincuente Trump está perdiendo, ya perdió, su guerra contra Irán y no haya como maquillar su derrota.
-Miles de millones está destinando la derecha internacional al control electoral en América Latina y, aunque cuentan con el apoyo de los traidores (que en México están a la vista) siguen recurriendo al fraude.
-Que “le dijeron”, uno “que dijo” que le “habían dicho” y así, los propios dichos del exembajador injerencista Ken Salazar. No tiene vergüenza.
-No paran las ridiculeces del mundialito papalotero, mientras la mafia fifeña se llena los bolsillos con la alienación colectiva.