Concluyó el campeonato (Clausura) 2025 de la Liga MX con Toluca adjudicándose los máximos honores, en un claro, justo e inobjetable merecimiento del cuadro rojo que fue el máximo ganador de puntos en la tabla general. Al mismo tiempo, esa victoria de los Diablos Rojos sobre el América dejó tres puntos importantes: acabar con la maldición del superlíder, su sequía de 15 años de no levantar un trofeo e impedir que las Águilas hicieran historia con un tetracampeonato.
Pero el punto al que voy no gravita en esa final, sino insistir en que la Liga continúa siendo mediocre no solamente en la cancha, también en lo administrativo. Y no porque sigan cerrándole las puertas al ascenso y descenso, permitir un exagerado número de extranjeros por equipo y ampliar el abanico de clasificación (10).
La mediocridad no se refleja en los resultados. Yo adheriría las decisiones tan miserables como la de los directivos del Cruz Azul, cuya escuadra acaba de ganar la Concachampions de manera contundente al equipo de Vancouver, y ni esa hazaña fue capaz de dar marcha atrás en darle las gracias al técnico Vicente Sánchez.
Sólo en México somos testigos de ese tipo de injusticias. Vicente tomó el control de la Máquina y la condujo durante dos decenas de encuentros que incluyeron Liga y Concachampions, arrojando números más que positivos en cuanto a resultados.
Con el título obtenido ante el Vancouver, cualquiera otra organización hubiese obligado a cambiar de opinión a los dueños del Cruz Azul, porque para muchos tiene más valor un campeonato internacional que lo doméstico. Pero no fue así.
La gota que derramó el vaso se originó por esa eliminación de los celestes ante el América en semifinales. Allí quedó sentenciado el destino de Sánchez, borrándose todo lo que el entrenador había construido como, por ejemplo, meterlos a la liguilla (tercer lugar general), sufrir una sola derrota y cambiarle la fisonomía al equipo.
Nada de eso tuvo el peso suficiente para un equilibrio que le habría dado la oportunidad de continuar, y de que había hecho los méritos para no cumplir el papel de técnico interino, sino del jefe máximo.
Es muy obvio que, con tan drástica medida, a la gente de Cruz Azul le dolió más la derrota con el América sin considerar que el título en la Concachampions resultaba más relevante. No lo pensaron así, y prefirieron dejar caer la guillotina sobre un Vicente que seguramente las oportunidades de continuar dirigiendo no le faltarán en México.
Ver para creer.