Invitando a la muerte a casa

Sinaloa es de los estado del país en el que los contagios con coronavirus se manifiestan con mayor crudeza en esta etapa, que no es aún la que se espera sea la más grave.

El número de casos va aumentando con fuerza y, lo que es peor, tenemos la mayor tasa de letalidad entre todos las entidades.

¿Por qué pese a todo nos aferramos a mantenernos en la calle, a rechazar el aislamiento, insistimos en realizar las actividades cotidianas como si nada estuviera pasando expresando mediante nuestras acciones un estúpido repudio a las medidas preventivas más elementales?

Se entiende que estén en la calle ciudadanos que por su situación laboral y otras obligaciones así lo tengan que hacer, pero, y esos ciudadanos que vemos caminar despreocupados, familias enteras con sus niños pequeños paseando como si nada, ¿qué tiene que pasar para que cambien su comportamiento?

¿Nos creemos inmunes? Es obligación de gobierno disponer de los recursos materiales y humanos para atender a la sociedad en una emergencia como la que tenemos, y debemos exigírselo, pero nada funcionará si como sociedad no aportamos la parte que nos corresponde.

Es cuestión de responsabilidad elemental: me cuido para cuidar a los demás, y esperar que los demás se cuiden para que así ellos también me cuiden, en una actitud primordial de reciprocidad.

Con 5 mil 014 casos confirmados a nivel nacional se tiene una mortalidad del 6.42 porciento, que es superior a la media internacional, pero en Sinaloa es peor, porque con 251 casos reconocidos hay 29 fallecidos, para una tasa de fatalidad del 11.5 por ciento.

Más largo, más doloroso y más costoso y más dramáticas las consecuencias serán de todo esto al final si no queremos sacrificar algo en esta urgencia.

Esto es grave. Cada vez que salimos a la calle sin necesidad y sin tomar todas las medidas preventivas recomendadas, retando al contagio, es como si al regresar estuviéramos invitando a la muerte a casa a convivir con nuestros seres queridos que ahí nos esperan.

Así de serio, así de dramático, así de peligroso. Ojalá hagamos conciencia, sin entrar en pánico, pero sí actuando de manera muy responsable.

Comentarios