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Harfuch y el reto del mando único en Sinaloa

El reciente cambio en la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado ha puesto en evidencia los retos y tensiones que enfrenta la entidad en...

Víctor Torres.
Víctor Torres. | Línea Directa

El reciente cambio en la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado ha puesto en evidencia los retos y tensiones que enfrenta la entidad en materia de seguridad. Con la salida de Gerardo Mérida y la llegada de Óscar Rentería, respaldado directamente por el gabinete de seguridad federal, se refuerza la intención del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, de consolidar un mando único que garantice el control total de las operaciones en la región.

El movimiento ocurre tras el asesinato de un agente de investigación federal, un hecho que no solo impactó en la opinión pública, sino que además expuso las fracturas internas y la desconfianza entre las corporaciones, ante las sospechas de posibles fugas de información.

Este contexto plantea serios cuestionamientos sobre la eficacia de los operativos actuales y las estrategias a implementar para reconstruir la confianza ciudadana.

Cambios necesarios: confianza y coordinación

La llegada de Rentería a la Policía Estatal Preventiva debe marcar un punto de inflexión, no solo en la operatividad de las fuerzas de seguridad, sino también en la transparencia y manejo de la información.

La percepción de una ciudadanía cansada de la violencia refleja una realidad que no se puede ignorar: aunque Sinaloa cuenta con miles de elementos de fuerzas federales desplegados, la guerra entre facciones del crimen organizado sigue sembrando miedo e incertidumbre.

La pregunta es si las autoridades locales y federales pueden realmente trabajar como un solo equipo. Los desencuentros y la falta de coordinación han sido, históricamente, un obstáculo para restablecer la paz.

Este domingo en Mazatlán, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que “no dejarán solos a los sinaloenses”, pero estas palabras deben traducirse en acciones concretas y resultados tangibles.

¿Qué espera Sinaloa?

La ciudadanía exige algo más que discursos. Se necesitan estrategias innovadoras y un manejo más riguroso de la inteligencia en seguridad, que elimine la posibilidad de fugas de información.

La figura de Harfuch, con su experiencia, es vista por algunos como una esperanza para consolidar un mando único efectivo, pero esto implicará un gran esfuerzo de coordinación entre los tres órdenes de gobierno.

Al final, la verdadera medida del éxito será si los sinaloenses pueden recuperar la tranquilidad para realizar sus actividades cotidianas sin temor. Mientras tanto, la desconfianza hacia las instituciones de seguridad sigue siendo un obstáculo que no se puede ignorar.

La llegada de Rentería no solo debe representar un cambio de mando, sino una oportunidad para reconstruir el tejido de la seguridad en el estado.

¿Será suficiente el mando único para devolverle la paz a Sinaloa? Esa es la pregunta que el nuevo titular y el gabinete de seguridad federal deben responder con hechos.

Por lo pronto, harían bien en evitar presumir resultados positivos ante una sociedad que no percibe mejoras en su seguridad. Insistir en esta narrativa solo incrementa el rechazo y la desconfianza ciudadana.

Fuente: Internet

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Víctor Torres

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