#Guasave

En momento en que la comunidad médica más expuesta en esta batalla para controlar la pandemia muestra ya cansancio y desaliento y hace un llamado a la sociedad a acatar todas las recomendaciones para frenar los contagios de covid 19, miles de guasavenses dan una muestra de estupidez y valdemadrismo.

Logran convertir a Guasave en tendencia en las redes sociales por irse a tomar prácticamente por asalto playa Las Glorias, y lo que es peor, muchos de ellos sin respetar normas elementales de convivencia segura.

Y no solo en ese lugar, porque otros puntos a lo largo del río Sinaloa se llenaron de visitantes, igual, sin respetar recomendaciones.

No es la primera muestra de inconciencia. Cuando la reanudación de la venta de alcohol tras la fallida “ley seca”, cuando ya iban varios muertos y decenas de contagiados en Guasave, mientras médicos y enfermeras pasaban las noches en los hospitales atendiendo enfermos, cientos de personas dormían en sus vehículos frente a los expendios apartando espacio para comprar cerveza al día siguiente.

No se trata de que se genere el pánico ante la contingencia, sino de que entendamos que vamos a vivir con el virus por mucho tiempo y por lo tanto debemos asumir nuevas conductas.

No se trata de no ir a la playa, o no acudir a los negocios a realizar compras necesarias, pero sí de hacerlo respetando las recomendaciones para reducir riesgos de contagios.

Con el apego a elementales formas de protección se puede de enviar un mensaje de solidaridad y empatía con quienes están enfrentando la enfermedad, con los familiares de los que han fallecido, con los médicos y demás personal de instituciones de salud que están en grave riesgo pero dando la batalla contra el virus.

Dirán que es una decisión libre y personal jugársela de esa manera, pero el impacto va mucho más allá de lo individual. No pocos de los que por su irresponsabilidad se estarán contagiando, seguro van a contagiar a muchos inocentes que se quedaron en casa, que salen por tener que trabajar, que prestan servicios esenciales.

Al haber más casos, la crítica situación de empresas empeorará y tendrán que tomar decisiones más radicales, como cerrar definitivamente o reducir su planta laboral, con las consecuentes repercusiones en la economía familiar.

No es que seamos fatalistas, pero salir y convivir como lo hicieron los guasavenses el domingo en Las Glorias, es como si estuvieran invitando a la muerte a su casa, a convivir con ellos y con sus seres queridos que ahí los esperan. Sus padres, sus hijos, sus abuelos…sus hermanos.

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