El futuro apunta hacia ciudades inteligentes donde la inteligencia artificial y la gobernanza de datos serán factores fundamentales en una nueva Reforma del Estado que, de forma silenciosa, está emergiendo para transformar la manera en que los gobiernos interactúan dentro de la administración pública y con la sociedad.
Un concepto que veremos cada vez más es el de gobernanza algorítmica, resultado de los cambios que se vislumbran en una sociedad técnica impulsada por la innovación, la tecnología y la eficiencia.
¿Qué es la gobernanza digital?
La gobernanza digital está influida por tres factores determinantes: la digitalización; la interacción entre organismos privados y la sociedad; los cambios internos en las estructuras administrativas, y finalmente las nuevas relaciones entre el Estado y la ciudadanía.
Un ejemplo claro es el uso de plataformas que ofrecen servicios públicos de manera rápida e inteligente. A través de estas herramientas tecnológicas, la sociedad se relaciona con las administraciones sin necesidad de acudir a espacios físicos, lo que facilita la realización de trámites y servicios.
Se trata de un proceso de gobernanza que migra sus competencias hacia la digitalización, con un enfoque centrado en la ciudadanía. El desarrollo de la gobernanza digital depende del uso de la robótica, de políticas públicas basadas en datos para diseñar procesos e implementar acciones, e incluso del empleo de inteligencia artificial para mejorar la gestión administrativa.
¿Qué es la automatización de los servicios públicos?
En este ámbito surge la automatización de los servicios públicos, donde intervienen herramientas como los chatbots, que permiten que las administraciones procesen grandes volúmenes de datos de diversas naturalezas. La automatización requiere procesos innovadores basados en el uso y aplicación de inteligencia artificial.
Sin embargo, esta transformación también plantea nuevos lineamientos y preocupaciones, especialmente relacionados con la privacidad y la protección de datos personales. La inteligencia artificial, los sistemas automatizados y la robótica se alimentan de datos: números, videos, textos, fotografías, voz, música, sonido. Y en esta transformación digital, los datos son la materia prima que impulsa los cambios sociales y técnicos.
¿Qué riesgos existen?
Aunque estas herramientas empoderan a la ciudadanía, también implican una acumulación de datos que puede traducirse en concentración de poder político y económico. El riesgo radica en el uso que se dé a esa información que personas y comunidades entregan a las bases de datos.
Retos futuros para los gobiernos
Los gobiernos y sus administraciones enfrentan múltiples desafíos en esta transición hacia la gobernanza digital y la gobernanza de datos. Entre ellos destacan:
El mal uso de datos públicos.
La utilización de datos con fines ajenos al interés público.
Los riesgos crecientes en materia de ciberseguridad.
Los sesgos y la discriminación algorítmica.
El impacto en la confianza institucional.
Estos retos demandan respuestas globales. Se requiere cooperación internacional en un mundo cada vez más interconectado, con marcos jurídicos claros y transparentes que delimiten los supuestos legales y sus consecuencias en los entornos digitales.
La armonización jurídica, tanto regional como internacional, será clave para conducir políticas de desarrollo social en esta nueva Reforma del Estado: la gobernanza digital.