Fideicomisos

Esta semana el debate nacional se ha centrado en el tema de la extinción de los fideicomisos.

Cuando con trabajo y mucha responsabilidad era posible transparentarlos, ponerlos en regla, ordenarlos, porque con ellos se aseguran recursos para ciencia, cultura, salud, deporte y apoyos emergentes a las zonas afectadas por desastres naturales, la fuerza mayoritaria en el legislativo federal opta por desparecerlos, en acato de la orden presidencial.

Si se detectó corrupción en la operación, era cuestión de que el gobierno auditara esos fideicomisos, aclarara su situación y procediera contra quienes hubieran hecho más uso de esos recursos.

Era posible una revisión seria de cada uno de esos fideicomisos, para rescatar y mantener aquellos que generan un impacto positivo en la sociedad, y entonces eliminar todo lo que oliera a corrupción e ineficiencia.

Analizar cada caso, modificarlos si era necesario o desaparecerlo si procedía. No tumbarlos a rajatabla.

Pero resulta difícil entender por qué ir contra todos bajo el mismo criterio. Es cuando se presenta la sospecha sobre los verdaderos fines que conlleva su desaparición y la forma en que se van a administrar los recursos que manejaban.

Entre todos los entes a desaparecer está el Fonden. Es un fondo que ha sido de gran ayuda para estados que sufren con frecuencia desastres naturales como inundaciones, huracanes o sismos.

Y es también cuestión de formas y de congruencia. En el mismo momento en que se discutía en la Cámara de Diputados desaparecer los fideicomisos, azotaba en Quintana Roo y Yucatán el huracán “Delta”, Mario Delgado, líder de la bancada de Morena en el Congreso y aspirante a la dirigencia nacional de ese partido, publicaba en sus redes sociales: “Toda mi solidaridad con la población de Quintana Roo y Yucatán. Estamos al pendiente para tomar las acciones necesarias desde la Cámara de Diputados en apoyo a la atención que está proporcionando el Gobierno de México”. Eso es cinismo.

En Sinaloa la extinción de los fideicomisos es un asunto que impacta gravemente. Le quitan apoyos al campo, a la pesca, a la ganadería y lo dejan sin opción de respaldo extraordinario en caso de un desastre natural. ¿Cómo votaron los diputados sinaloenses de Morena? A favor de su desaparición. Todos, en la viva imagen de la cargada, el mayoriteo y la sumisión al ejecutivo que tanto han criticado y que tanto les ha redituado políticamente.

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