Opinión

Este gobierno debe despegar

Tiempo de opinión

Al gobierno municipal le urge un periodo de estabilidad que le permita despegar. Podrán decir misa, pero esta administración no ha tenido la serenidad ni ha tomado el ritmo de trabajo adecuado. Han sido muchos los problemas encontrados y muchos también los que ha generado.

No ha podido enviar de manera contundente ese mensaje a la sociedad guasavense de que se está trabajando por la solución de los problemas del municipio.

Han sido los pleitos, externos y palaciegos, los señalamientos de deshonestos contra quienes se fueron, de las acusaciones de las arcas vacías y de los 200 vehículos “desparecidos”, de demandas penales incluso contra funcionarios por presuntos delitos tan grave como amenazas de muerte, lo que ha prevalecido.

No se puede trabajar de esa manera. Se necesita estabilidad y tranquilidad, mucha concentración, para ir contra quienes incurrieron en faltas en los gobiernos anteriores, pero sin desatender la administración. Se trata de llamar a las cosas por su nombre, de no dejarse de los proveedores ni de los concesionarios, pero sin insultos, de llamar la atención del gobernador como cuando no invitó a la alcaldesa a un visita que hizo al municipio, pero por los canales adecuados, sin ridículos panfletos en las redes sociales.

Se deben, sí, asumir posturas fuertes en espacios como cabildo, pero siendo respetuosos de la dignidad de los regidores de oposición. Ese es el espacio en el que se toman las decisiones más importantes del gobierno, y se debe respetar, de aquí para allá, y de allá para acá. Se trata de muchas cosas que se pueden decir y hacer, pero que no se han hecho ni se han dicho en la forma adecuada.

El 29 de mayo pasado, casi cumpliéndose los siete meses del gobierno de Aurelia Leal, parecía una excelente fecha para que fuera referencia de que desde ese momento ella empezaba a tomar las riendas de todo.

A un mes de suspendido el servicio de recolección de basura, el gobernador anunció, seguramente consensuado por la propia presidenta municipal, un acuerdo con PASA que dejaría con cero deuda al gobierno municipal con esa esa empresa, que además se comprometía a reducir el costo mensual del servicio.

Ahí en un evento en Tamazula, la tierra natal de Aurelia Leal, Quirino Ordaz Coppel y la presidenta municipal anunciaron, además, una inversión de 95 millones de pesos en diversas obras. Todo parecía excelente y así lo comentamos entonces. Ese era el mejor momento.

La propia alcaldesa en entrevista hizo un reconocimiento a su equipo de colaboradores, a los regidores y a la población, por la solidaridad mostrada para enfrentar la falta recolección de basura, que se reanudaría en unos días más, dijo, una vez que se firmaran las modificaciones al contrato vigente.

Pero ahí todo se atoró y el servicio no ha podido reanudarse y las posibilidades de que empresa y gobierno encuentren puntos de coincidencia parecen muy distantes.

Por si fuera poco estalló una huelga de hambre de trabajadores jubilados y en activo de la Jumapag, conflicto que no se ha podido desactivar a pesar de que se ha cumplido en parte con las demandas de los sindicalizados. Después de un periodo de aparente buena relación con el sindicato, la alcaldesa parece que va a abrir un nuevo frente de batalla con éste. Ya les hizo las primeras acusaciones.

El problema de la basura es muy grave. Ya está la salud de por medio y si no se atiende pronto pueden tenerse consecuencias en verdad terribles.

En la ciudad hay sectores que se han atendido, pero la capacidad que se tiene para prestar el servicio no es suficiente, por más esfuerzo que hagan funcionarios y trabajadores.

Hay colonias y fraccionamientos por donde no han pasado los carros recolectores desde que PASA dejó de hacerlo.

El tomar como basurero el taller municipal es un atentado a los trabajadores y vecinos de ese sector de la ciudad, que están en verdad ya muy molestos. Porque eso es un auténtico crimen, un gran abuso.

En el medio rural caminos, drenes y bordos de canales se han convertido en basureros clandestinos. La basura en comunidades se quema abiertamente.

Algunas poblaciones donde comisarios y síndicos se han organizado han podido tener un servicio de recolección insuficiente, pero aceptable. En otras partes, donde no, los malos olores y la proliferación de los gusanos, los roedores, las cucarachas, toda clase de plagas y la suciedad es mayor.

Con PASA o sin PASA esto tiene que cambiar. Es un atentado contra muchos ciudadanos lo que está pasando y el coraje se va acumulando. Si no se tiene el recurso para garantizar el pago del servicio, si por eso no regresa la empresa, que se busquen más vehículos y trabajadores para prestar el servicio, es lo que están pidiendo.

Y si PASA sale, entonces también que se contraten los servicios de un buen despacho de abogados para que enfrenten la demanda de la empresa, que podría costar muchos millones de pesos al gobierno municipal si no se hace correctamente.

El 29 de mayo parecía una buena fecha, y en Tamazula, la tierra de la presidenta. Pero no lo fue.

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