Eldorado: otra consulta “patito”

En la reciente consulta popular sobre la eventual municipalización de Eldorado celebrada el pasado 1 de marzo, estamos ante dos situaciones irregulares: primero, un engaño premeditado del Congreso del Estado a los eldoradenses con una consulta que no procede legalmente en las condiciones en las que la diseñaron; o segundo, el desconocimiento de los diputados de que están haciendo mal las cosas, sí con buena voluntad, pero sin fundamento legal. En cualquiera de los dos casos, el escenario es penoso.

            El problema se origina desde la convocatoria aprobada en enero pasado por la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación del Congreso del Estado para la celebración de las consultas pro municipalización de Eldorado y Juan José Ríos, el 1 y 15 de marzo respectivamente, convocatoria que es ambigua, no tiene rigor ni congruencia jurídica ni fija criterios de validez para los procesos. Es más bien un esfuerzo voluntarioso, pero al parecer hecho sobre las rodillas.

            La consulta celebrada este domingo en Eldorado es impugnable y está prendida con alfileres, no por la baja votación registrada, sino porque no cumple con lo que dice la Constitución Política del Estado de Sinaloa. La propia convocatoria establece que dicha consulta se desarrollará con fundamento en el artículo 43 de la Constitución local, que a la letra señala en su fracción VII inciso a) sobre el procedimiento para la creación de nuevos municipios:

            «Que la fracción o fracciones que pretenden erigirse en Municipalidad, cuenten con una población cuando menos de TREINTA MIL HABITANTES, según el último censo del Estado, y tomando en cuenta el asentimiento de la mayoría de sus ciudadanos»

            Primero: Eldorado por sí solo no reúne ese mínimo de 30 mil habitantes; según el último censo poblacional que difunde la página web del Ayuntamiento de Culiacán https://www.culiacan.gob.mx/sindicatura/eldorado/, esta sindicatura cuenta con 23 mil 628 habitantes en su cabecera y sus 22 comisarías (mismas en las que se celebró la consulta el domingo). Al no cumplirse con ese primer requisito constitucional, todo lo demás resulta ocioso.

            Segundo: La Constitución mandata que para la creación del municipio se requiere del asentimiento de la mayoría de sus ciudadanos, y al haber votado el domingo un total 7 mil 402 personas por el “Sí”, quedan muy lejos todavía de ser la mitad más uno de los más de 23 mil habitantes. De cualquier manera, esas cuentas son ya innecesarias porque no se parte de las 30 mil personas que pide la Constitución.

            Es decir, el Congreso convoca a una consulta que va en contra de la propia Constitución, por lo que este esfuerzo, quizás bien intencionado, no tiene rigor ni congruencia jurídica.

            En cuanto a lo demás, de que la convocatoria no fija los criterios de validez para el proceso, en materia de consultas populares tanto la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 35 como la Ley de Participación Ciudadana de Sinaloa en su artículo 57, indican que para que una consulta popular sea válida y sus resultados sean vinculantes, debe votar al menos el 40 por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores. La convocatoria no habla de ningún porcentaje de participación, ni precisa tampoco la población ni las comunidades a consultar; de hecho hay un error de redacción en el primer párrafo cuando expone «para la creación de un nuevo Municipio con el ámbito territorial de las localidades antes mencionadas», pero nunca menciona cuáles son esas localidades.

            ¿Quiere usted, además, que agreguemos otro dato? En la anterior consulta popular pro municipalización de Eldorado organizada el 8 de septiembre de 2013 por el Congreso del Estado y el entonces Consejo Estatal Electoral, votaron un total de 26 mil 177 ciudadanos, de los cuales 16 mil 350 se pronunciaron por el “Sí”, 9 mil 564 por el “No”, y hubo 263 votos nulos (López, Rivera y Zapata, 2016, p. 229).

            Aunque en esa ocasión la consulta incluyó a las sindicaturas de Emiliano Zapata, Baila, Quilá, El Salado, San Lorenzo, Tacuichamona e Higueras de Abuya (con lo que se superaba con creces los 30 mil habitantes que pide la Constitución), en la propia sindicatura de Eldorado votaron en aquel momento 14 mil 084 ciudadanos, de los cuales 13 mil 524 lo hicieron por el “Sí”, 436 por el “No” y hubo 124 votos nulos. Y el pasado domingo sólo acudieron a votar 7 mil 492 eldoradenses. Algo pasó, porque sólo la mitad de aquellos 14 mil ciudadanos mostraron ahora interés en la municipalización.

            Finalmente, lo que debemos advertir es que la creación de nuevos municipios no es cuestión de mera voluntad ni del poder de una mayoría legislativa que pueda, ahora sí, por simpatía con estas causas añejas, hacerles justicia. Ante todo, este es un asunto de constitucionalidad y de legalidad que debe dar soporte a la demanda ciudadana.

            Dediqué mi doctorado en Gobiernos Locales y Desarrollo Regional que recién he concluido al estudio de los mecanismos de democracia directa, como son los plebiscitos, los referéndums y la revocación de mandato, y aunque soy partidario de que los ciudadanos decidan por sí mismos en los asuntos públicos, creo que las consultas “patito” o a modo terminan por hacerle mucho daño a la democracia, porque a final de cuentas son una muestra más de la manipulación política de una clase gobernante que aún perdura.

            Dialoguemos para conocer más, que el conocimiento nos hace libres.

Twitter: @marcocesarojeda

López-Estrada, J.; Rivera-Obregón, M. L.; y Zapata-Rivera, I. L. (2016). Ciudadanía, democracia y demanda de nuevos municipios en Sinaloa. Ra Ximhai, (12), 3, 215-235.

Comentarios