“El Químico” y el pariente

Lo que está pasando en Mazatlán con el alcalde Luis Guillermo Benítez, un carismático personaje conocido como “El Químico”, con tantos despidos de funcionarios y desencuentros con miembros de su equipo, entre los que se encuentra el que mantiene con la síndica procuradora, Elsa Isela Bojórquez Mascareño, me recuerda la verídica anécdota de un viejo pariente que al final de su vida, ya viejo, solo y en la pobreza, se dolía de lo que él consideraba su “mala suerte”.

Y es que con seis mujeres había vivido, con algunas de ellas incluso había tenido hijos, “pero que mala suerte: todas me salieron malas”, comentaba. No se daba una mínima oportunidad de autocrítica, de evaluar la posibilidad de haber sido él el que no había hecho bien las cosas. En otras palabras descartaba que hubiera fallado él y culpaba de todo a las mujeres con las que había vivido.

En lo que va de este primer año de gobierno, han dejado la nómina del Ayuntamiento de Mazatlán casi medio centenar de funcionarios de diversos niveles. Para la síndica procuradora, Elsa Isela Bojórquez Mascareño, el hecho de que 46 personas hayan sido dadas “de baja” de la Comuna, entre ellos 11 directores, subdirectores y jefes de departamento de la comuna es motivo de preocupación.

No todos han sido echados por el presidente municipal. Algunos han decidido renunciar al cargo. En ese sentido, la propia síndica procuradora, apunta: “Me preocupa porque algunos de ellos no fueron despedidos, sino que renunciaron y no por pérdida de confianza, fue al revés, ellos fueron los que le perdieron la confianza al alcalde; entonces, tendríamos que sentarnos a ver qué es lo que está pasando”.

Igual que con el viejo pariente aquél. A algunas mujeres las abandonó él, pero otras huyeron despavoridas por su cuenta cuando constataron la real personalidad de su marido.

No necesariamente debe caber la analogía en uno y otro caso, pero a como han sucedido las cosas en el puerto, no estaría de más que el alcalde realizara un serio ejercicio de introspección.

Igual que el viejo pariente, que no pudo equivocarse en lo mismo por seis ocasiones, algo no está bien cuando el alcalde de Mazatlán tiene que cambiar tanto de colaboradores.

No vaya a pasar que el final, como el viejo pariente “malasuerte”, llegue a la etapa más difícil de su gobierno solo, o peor acompañado que como estaba al principio.

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