El golpe viene

Es desalentador, pero pretender frenar el contagio del Coronavirus y evitar el impacto económico con las medidas que se tomen parece imposible. Sin embargo lo que ante eso esperamos los mexicanos es que el gobierno tenga el tino de tomar las decisiones correctas y en el momento adecuado que permitan mitigar el golpe en ambos casos.

La implementación de políticas públicas en medio de la crisis sanitaria es de extrema urgencia no solo en lo que corresponde a la salud de los ciudadanos, sino también para enfrentar el deterioro de la economía, creo que dando prioridad a los segmentos de la población más desfavorecidos.

Pero hay algunos indicios por declaraciones de funcionarios federales y del propio presidente de la República, que hacen dudar sobre la funcionalidad de las medidas económicas que se anunciarán en paquete la semana próxima.

En seco, en la conferencia vespertina de este martes el subsecretario de Salud Hugo López-Gatel, dijo que no se va permitir reducción de salario, ni suspensión laboral por la pandemia.

Qué bueno, pero el asunto es que la inmensa mayoría de las empresas están imposibilitadas para acatar tales disposiciones si no se implementan desde el gobierno federal medidas que les permitan hacerlo.

Pero si se esperaba un poco más de claridad en ese sentido, el propio Andrés Manuel López Obrador éste en su conferencia mañanera del miércoles solo vino a generar mayor incertidumbre a micro, pequeños y medianos empresarios.

Dijo el mandatario: “Ahora también para los que insisten mucho en que quieren condonación de impuestos, porque así era antes, no pagaban los de arriba, y utilizaban de excusa la crisis. El no pago completo de impuestos se justificaba con el supuesto crecimiento económico.  ¿Pero qué sucedió? No pagaban impuestos y no hubo crecimiento, o sea, son esos mitos que hay que ir viendo en beneficio de todos”.

De pasadita, amenazó con exhibir públicamente a las empresas que despidan empleados como estrategia para enfrentar el impacto por el Coronavirus.

Qué bien, siempre lo hemos expresado, que se dé prioridad a los más desprotegidos, pero la realidad es que en la inmensa mayoría de los casos sostener la planta laboral no será cuestión de querer, sino de poder.

Sin algún tipo de estímulo oficial, bien aplicado y auditado, simplemente los empleados se irán junto con las empresas.  

Falta esa empatía gobierno-empresa, que brinde tranquilidad no solo a los empresarios, sino también a los trabajadores. Ojalá se tomen las medidas correctas.

 En 280 caracteres. ¿Por cierto, dónde está el enlace del presidente Andrés Manuel López Obrador con el sector empresarial del país, Alfonso Romo? Estos son precisamente los momentos en que se requiere una comunicación directa entre el gobierno de la república y los empresarios mexicanos.

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