El Garmendia, hambre, temor y hartazgo

Lo que está sucediendo con locatarios del mercado Garmendia y dueños de pequeños negocios de ese sector de Culiacán, es el fiel reflejo de la desesperación de pequeños empresarios a los que se les ha obligado a respetar restricciones en aras de prevenir la propagación del Covid 19, implementadas privilegiando el factor salud, pero sin valorar y sobre todo sin un plan congruente de apoyo para respaldar al segmento económico afectado.

Los comerciantes rompieron por su cuenta el cerco tendido para impedir el acceso vehicular a la zona y luego salieron a la calle a manifestarse. Desde el 14 de abril los comercios bajaron sus cortinas acatando el ordenamiento de gobierno, y luego han podido abrir con ciertas restricciones a partir del 28 de abril, pero con muy bajas ventas debido al impedimento a la circulación vehicular por las calles aledañas.

Ellos de inicio fueron solidarios con el gobierno en las medidas puestas en marcha para frenar los contagios, pero todo respaldo tiene límites, no puede ser de manera permanente y sobre todo sin recibir absolutamente nada a cambio. ¿En todo esto cuánto ha puesto el estado, el municipio y la federación?

Es previsible que protestas masivas de comerciantes se vayan replicando con el paso de los días y también el desespero de los pequeños empresarios por la inactividad y por lo tanto imposibilidad para continuar cumpliendo con el pago de agua, luz, sueldos, impuestos y diversas obligaciones.

No serán pocos los que definitivamente sucumbirán ante esta crisis y no podrán ya abrir sus puertas.

No hay un plan a la altura de la emergencia. El anunciado por el gobierno federal e implementado a través del IMSS y la Secretaría de Economía, con un préstamo de 25 mil pesos para negocios familiares o microempresas, no está al nivel de las necesidades de la gran mayoría de los dueños de pequeñas empresas.

Fue una medida buena para ensalzar el discurso, con muy bajo impacto en la economía de las empresas que están resultado afectadas por las repercusiones económicas de la crisis sanitaria.

Los comerciantes en el caso del Mercado Garmendia y otros negocios de la zona han cumplido, pero ya están hartos y desesperados. Es necesario que de manera inteligente se encuentre el mecanismo de apoyo y el justo medio que permita por una parte a esos establecimientos operar y por otra no convertirse en fuentes disparadoras del contagio.

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