El “Estilo Quirino”

Quirino Ordaz Coppel, que se decía era el menos político de la decena que la pretendía, sorprendió al obtener la candidatura a gobernador en 2016, también al recuperar la gubernatura para el PRI con una apabullante votación, y luego con su desempeño en el cargo.

Llega a su cuarto informe de gobierno con una alta aceptación, un reconocimiento nacional y un estilo muy particular de acercarse con la gente, generar empatía con los ciudadanos pero alejado de lo pintoresco y la parafernalia del séquito de acompañantes, la música, los bailes y las contorsiones de su antecesor.

Con frecuencia llega de improviso solo a alguna colonia o poblado, recorre calles a pie o en bicicleta a supervisar alguna obra o constatar necesidades. Resulta difícil para sus colaboradores sostenerle el ritmo de trabajo e hiperactividad.

El llamarle “al chile” al hablar derecho sin cortapisas sobre algún tema, y “lana” al dinero del presupuesto que se requiere para una obra, le genera confianza a la gente.

El gobernador maneja en un buen nivel sus redes sociales, principalmente twitter, pero rara vez se engancha en discusiones con quienes le mandan mensajes incluso ofensivos.

Sin dejar de expresar sus desacuerdos, ha mantenido una buena relación con el gobierno federal y con el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que le han reprobado incluso desde su partido.

Con los alcaldes de los cuatro principales municipios de la entidad, gobernados por la oposición, ha tenido desencuentros pero no por ello se ha alejado. En esa franja opositora se encuentran tres cuartas partes de la población sinaloense y el 73 porciento del padrón electoral.

Por ejemplo, con Aurelia Leal, la alcaldesa de Guasave, que le ha reclamado con energía el cumplimiento de compromisos de obras, hay diferencias pero se mantiene una relación de respeto y cercanía personal que ella misma reconoce.

Pero no por eso no tiene reclamos ni críticas de sus detractores. Los tiene, y muchos, incluso de la misma clase política.

Viene el último tramo de su gobierno, el más complejo, sobre todo porque ante la pandemia la economía local no va bien, las participaciones federales se han caído, y viene el proceso electoral y la designación del candidato priista a la gubernatura.

Ahí el “Estilo Quirino” ayudará, pero faltará algo más para salir bien librado.

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