Este domingo no es un día cualquiera. Es una fecha que, año con año, nos invita a detenernos un momento y pensar en la posibilidad de volver a empezar.
Después de días de descanso, este domingo marca también el cierre de la Semana Santa. Se va la temporada vacacional, regresamos a la rutina, pero no necesariamente tenemos que regresar igual.
El mensaje de este día es claro: incluso después de los momentos más difíciles, siempre hay espacio para levantarse.
Y eso, en un estado como Sinaloa, tiene un significado especial.
Venimos de meses muy duros, de incertidumbre y de tragedias que han marcado a muchas familias. Por eso, este domingo puede ser algo más que el final de unas vacaciones. Puede ser una pausa para replantearnos cómo queremos vivir lo que sigue.
Hablar de resurrección es, en términos sencillos, elegir no quedarnos en lo que duele.
Es apostar por la paz, aunque cueste.
Es volver a confiar, aunque haya razones para no hacerlo.
Es tender la mano, en lugar de cerrarla.
Porque si algo nos deja este día, es la idea de que lo bueno puede volver a nacer.