Discrepancias

De origen no estuve de acuerdo con la rifa del avión presidencial porque si bien creo que efectivamente hay razón en la crítica a quienes hicieron gasto tan suntuoso en un país de tantas carencias, y tampoco compré un cachito porque no soy dado a eso de los juegos de azar.

De habérmelo permitido mis finanzas, habría comprado un vigésimo para guardarlo como un recuerdo de un dislate populista que ningún gobierno debe permitirse.

No me alegra el fracaso del sorteo y menos los disparates gubernamentales para aparentar que la venta ha sido un éxito, y menos que el gobierno haya tomado dinero que ya tenía en caja para comprar cachitos y regalarlos al sector Salud. Esto último es una aberración que no soporta el más elemental análisis de lógica, y menos financiero y probabilístico.

No me alegra porque es algo que va en contra del país, no de un gobierno.

Sí me deja preocupación, porque si el resto de las medidas de gran trascendencia para el país se están tomando bajo estos mismos criterios, nos enfilamos directo al caos en todos los sentidos.

En otras convocatorias de este gobierno, tampoco he participado. No acudí, por ejemplo, a la encuesta para determinar si se cancelaba la construcción del nuevo aeropuerto de Texcoco, como finalmente sucedió.

Sencillamente no tenía, ni tengo, los conocimientos técnicos sobre el tema que en mi opinión son necesarios para emitir un juicio responsable sobre algo tan complejo. Me hubiera gustado que la decisión se tomara en función de recomendaciones de especialistas altamente calificados en diferentes materias relacionadas con el caso.

Tampoco acudí a las mesas que se instalaron para pedir el enjuiciamiento de expresidentes de la República. Me pareció algo innecesario habiendo otros caminos más adecuados para conseguirlo.

Estoy de acuerdo con la petición formal que ha hecho hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero hay que participar con este gobierno. Lo sigo haciendo tratando de ser un ciudadano responsable, dedicado a actividades lícitas y productivas, criticando lo que a nuestro juicio son yerros u omisiones que nos alejan de la vía de la convivencia armónica como sociedad, que ponen en riesgo las instituciones que tanto nos han costado y los logros, por escasos e insuficientes que sean, en diversos renglones.

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