Desinfectar al poder

En estos días de cuarentena, donde nos fuimos a las casas y a quedarnos enclaustrados para que el virus no se esparza y se pierda la capacidad exponencial de transimisión, es en estos días donde el Gobierno está batallando para hacerle ver al ciudadano que debe estar encerrado y solamente salir para lo escencial.

Mientras hay ciudades en el mundo que entendieron esto, en México, mas bien en nuestro estado, hay zonas o grupos sociales que no han querido hacer caso, por ideas o por creencias, bien lo explicaba hace unas semanas el columnista Eduardo Caccia en Reforma, que la ideología o creencia dan forma a la manera de enfrentar un evento y explica un caso:

Cuando la pandemia de la fiebre AH1N1, en 2009, en EEUU 60 millones estuvieron infectados, 274 mil fueron hospitalizados y 12,469 fallecieron, esto con cifras de Centro de Para la Prevención y Control de las Enfermedades  de los  Estados Unidos de América.

Como bien nos cuenta Don Eduardo, Obama era Presidente y en las cifras había un patrón, los estados de la Unión donde más infectados y decesos había eran estados republicanos, ya que ahí los lideres habían confrontado las políticas del Presidente Obama, uno de esos lideres lo fue el hoy Presidente Donald Trump.  Quien llamaba a no vacunarse.

En estos días vimos por redes sociales y en noticias como dos grupos sociales se han negado a guardar las debidas políticas de prevención de quedarse en casa, ambos por creencias, los jóvenes en playas o en bulevares del centro de Sinaloa,  juntándose al por mayor y los indígenas en el Norte arremolinándose en torno a sus creencias para ir a hacer sus festividad.

La creencia de los jóvenes es su concepto de inmortalidad, de dar la contra por que su creencia de que a ellos no les va a tocar, además, el concepto de valentía de estos jóvenes es temerario, no miden por que no saben como puede atacarlos la pandemia, ya que esos jóvenes están impuestos a ver con quien se enfrentan y no creen que algo invisible, como un virus,  los pueda tumbar.

Los indígenas, en cambio, no es la creencia en la inmortalidad, sino es la creencia en la tradición, la creencia en que nadie les puede decir como adorar a sus dioses y creen que sus dioses los van a proteger si el virus aparece, aunque como dijo el Nazareno: ayúdate que yo te ayudaré o lo que es lo mismo: a Dios rogando y con el Mazo Dando.

Esperemos que estos grupos sociales no hallan agarrado el virus y no se expanda, por los números y las zonas pareciera que no ha sido así, mientras tanto, la gente en sus casas está mecánicamente lavándose las manos, poniéndose gel,  los que tienen, pero continuamente lavándose, desinfectándose a cada rato, este patrón mecánico en privado durante la cuarentena, de tanto repetirlo pueden llevarlo a lo público cuando salgan de sus casas.

De tanto lavarse las manos, van a salir sin paciencia y van a esperar mensajes más claros de parte de sus gobiernos, la gente, encerrada o la que anda afuera “al día”, andará estresada por ver como llena el refri y de tanto lavarse las manos, de tanto desinfectarse por que el poder les dijo. Al salir de la cuarentena, mecánica e inconscientemente van  a salir a desinfectar al poder: van a querer lavarle las manos.

¿Y cómo? Siendo menos paciente, la cuarentena podría acabar según los expertos iniciando o a mediados de mayo, si bien nos va, tres meses después, en septiembre iniciará el proceso electoral.

Iniciará en el país el proceso electoral para el 2021 con el animo crispado, tensos y ya vimos con los jóvenes y los indígenas ¡van a imponer sus ideas! Y pareciera que una de las ideas con las que saldrá el ciudadano después de la cuarentena será la de desinfectar al poder: de viejos arreglos, de viejos pactos y “del toma todo”.

Pareciera que el sinaloense en 2021 querrá limpiar con agua y jabón todos los puestos a elección popular, va a desinfectarlos, haber si así puede curarlos en salud.

Candidat@ que llegue limpi@ y desinfectad@, hablando derecho a ese lo van a arropar los ciudadanos, los discursos olorosos a naftalina o al pasado lo tomarán como sucios y con esta cuarentena la gente lo que menos quiere… es suciedad.

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