Con el acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TLC, TLCAN, TMEC) se busca, al menos en lo declarativo, promover el desarrollo económico del país y la inversión extranjera.
Sin embargo, a más de 30 años de su entrada en vigor, la red integrada por colectivos y organizaciones de 18 estados mexicanos denunció que sus comunidades fueron engañadas “con la promesa de empleos y buenos salarios” y hoy padecen dañinas consecuencias del TLCAN.
Esa red (Renacer) afirma que los llevados y traídos tratados de libre comercio han causado “la violenta devastación de nuestro entorno natural, las graves enfermedades crónico-degenerativas y muertes en familias de comunidades rurales”.
“La llegada del neoliberalismo fue particularmente lesiva porque torció la redacción de leyes y normas que debieron proteger la salud y el medio ambiente, volviéndolas permisivas, para que el país resultara atractivo a los negocios estadunidenses, canadienses y europeos”, expresa la red Renacer.
¿Y QUIÉNES SON LOS GANANCIOSOS?
Desde el primer TLC la divisa fue establecer una correspondencia con ciertas condiciones de entrada: costos de producción baratos (para las grandes empresas); mercados abiertos, exenciones impositivas, tratos privilegiados y ganancias muy altas con los diferenciales.
Desde finales del siglo pasado, Eduardo Galeano advirtió que “el tratado maximizó las oportunidades de utilización de los recursos ofrecidos por las ventajas comparativas” y ¿cuáles son esas ventajas? Los bajos salarios, la permisibilidad para la explotación de los recursos naturales, tierra y agua, como se ha visto.
PARA PONER EN LA BALANZA
Los agricultores de Estados Unidos la piensan dos veces cuando de eliminar el llevado y traído TLC se trata. Más de tres décadas después de la apertura comercial con Estados Unidos y Canadá con el entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en México las importaciones de maíz estadunidense se han multiplicado por 90 (9 mil por ciento), de acuerdo con datos oficiales.
En la actualidad la importación supera a la producción nacional, de modo que uno de cada diez kilos de maíz que se consume en México, viene de Estados Unidos.
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Ahora, las compras desde el exterior superan la producción nacional, al punto de que uno de cada dos kilogramos de maíz que se consumen en el país es de origen estadunidense.
En 1993, un año antes del TLC, México compró a Estados Unidos cerca de 290 mil toneladas de maíz De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), en 1993 –año previo a la entrada en vigor del tratado– México compró a estadunidenses 286 mil 874 toneladas de maíz y para el año pasado se compraron , mientras en 2025 se ubicaron en 26 millones 112 mil 845 toneladas. Además, se trata de que casi la totalidad de este maíz es transgénico y amarillo, de uso industrial, principalmente, y para alimento del ganado, es decir, aquel que se utiliza en la industria y como alimento para ganado, no en la cadena de la masa y la tortilla.
Mientras en 1993 la exportación de maíz a México representaba parta Estados Unidos tan solo el negocio de la venta de maíz a México representaba para Estados Unidos sólo 35 millones de dólares, y ahora supera los 5 mil 900 millones de dólares.
PARA TENER EN CUENTA
Lo que ha prevalecido en los menjurjes del mercado es el interés, la ganancia de las empresas transnacionales, con el agregado de que se recurre a “importaciones desleales” y diversas trampas para seguir vendiendo a su arbitrio y ganar cada vez más.
Con frecuencia no se dice, o se margina, pero las protestas de productores agrícolas, el paro nacional, los bloqueos a carreteras, las protestas en general están relacionadas con lo arriba señalado.
La crisis del campo tiene referentes que apuntan a las condiciones en que se negocia el TLC o TMEC, y a los intereses que prevalecen.
El organismo internacional resalta, entre otras cosas, que el tratado comercial generó impunidad en las importaciones desleales, obedeciendo intereses de trasnacionales. Lo anterior, a su vez, impulsó las compras de maíz al extranjero, pese a ser un producto básico en la alimentación mexicana.
En este contexto, como ya lo han hecho en otras ocasiones, diversas organizaciones de productores agrícolas realizan un paro nacional e indefinido con bloqueos en carreteras estratégicas de México, protestando por la crisis en el campo, bajos precios del maíz, inseguridad en las carreteras (robos y extorsión) y la falta de cumplimiento del gobierno federal a los acuerdos firmados en noviembre de 2025.
MITIFICACIÓN CONVENIENTE
Pero se ha mitificado el Tratado como si fuera la panacea del crecimiento y el desarrollo, lo que está muy lejos de ser así. Lo que hay son simples paliativos que pierden su valor en el corto plazo, mientras que los daños al sector agropecuario, entre otros, son de larga data.
De ahí que la pregunta que encabeza esta columna debe ser respondida con honradez por el gobierno y el sector privado exportador (uno de los que relativamente ganan): ¿de veras sería una tragedia si no hay TMEC?
¿Y qué si los grandes ricos del país invirtieran sus fortunas en el sector productivo en lugar de mandar sus capitales a los paraísos fiscales?
¿Por qué no se privilegia el desarrollo interno en lugar de ganar intereses bancarios o apostar a la especulación bolsera?
Como diría Dylan: la respuesta está en el viento.
EN EL TINTERO
-Me vale el mundial, pero amenazar con boicotearlo ¿si no es chantaje qué es?
-La codicia de los concesionarios de estaciones de combustible se sigue imponiendo, dígase lo que se diga.
– ¿Subsidios para los paros y tomas de casetas? Dijo Sheinbaum que ya no se darían.
-No se sabe qué seguirá con la locura del delincuente Trump, mientras el mundo siga pasmado.
– ¿Cultura laboral? La enorme mayoría de las empresas incumplen con los horarios que ellas mismas se han puesto y con los compromisos de trabajo. Los talleres mecánicos se llevan la oprobiosa medalla.
-Eso contribuye a la descomposición social, les guste o no. ([email protected]).