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De Priístas y Príyistas

Sirva el siguiente glosario para explicar los conceptos de la columna de hoy: PRIYISTA: Persona que dice militar en el Partido Revolucionario Institucional, pero sin la...

Juan Ordorica
Juan Ordorica | Analista y columnista Línea Directa

Sirva el siguiente glosario para explicar los conceptos de la columna de hoy:

PRIYISTA: Persona que dice militar en el Partido Revolucionario Institucional, pero sin la convicción necesaria. Dícese que aquellos individuos que eligieron su militancia para vivir cercanos al poder.

PRIÍSTAS: Militantes del Revolucionario Institucional que buscan cambiar las circunstancias adversas desde sus principios partidarios.

Para los priyistas, la vida alejada de poder es una agonía. La enorme mayoría de militantes, dirigentes y políticos pertenecientes al revolucionario institucional no nacieron con espíritu revolucionario. En su nombre cargan la cruz de la ironía. La revolución no es el estado ideal del priyismo. La genética del tricolor es vivir en, por y para el régimen. Ser sumisos ante los poderosos y mendigar espacios en las administraciones públicas es su verdadera doctrina. Desde luego que otros partidos también viven esas prácticas; sin embargo, quienes patentaron esa forma de vida y la exportaron a otras fuerzas políticas es el priyismo.

En Sinaloa hubo una fiebre de renuncias al PRI. Están en su derecho de hacerlo y así debe de ser en una democracia; sin embargo, las motivaciones de los renunciantes parecen llantos de estudiantes de kínder. Los prófugos del tricolor utilizan la excusa para huir que no hay democracia en el PRI. Admiro su caradura. No cualquiera tiene el estomago de quejarse por algo que antes celebraban. El 100% de los priyistas en fuga fueron beneficiarios de la “línea y unidad” en algún momento de su carrera. Sin esas perversiones de la democracia muy pocos de ellos hubieran podido tener un cheque del erario.

Los priyistas se están portado como náufragos de un barco que ellos ayudaron a hundir.  Durante años fueron destruyendo las paredes de su embarcación y robándose las tablas para sus propios botes salvavidas. Ellos estuvieron a cargo del cuarto de máquinas, del mantenimiento del buque y muchos de ellos llevaron el timón rumbo a los arrecifes. Hundieron el barco y hoy se quejan que se están mojando; por eso prefieren brincar a la primera chalupa que se les atraviesa.

Es preciso señalar que algunas renuncias se dieron con priyistas ubicados cómodamente en la nómina del gobierno estatal; si bien, el gobernador declaró que no se les exigió renuncias partidistas; si embargo, los acomedidos miembros del gabinete prefirieron dejar atrás sus “convicciones partidistas” para ser los nuevos conversos que persigan a los blasfemos contrarios al nuevo régimen, aunque, para este tipo de políticos no hay nuevo o viejo régimen: el régimen es UNICO y ellos siempre serán parte de él. Nacieron para vivir en simbiosis con el erario.

Por otro lado, al priísmo se le abre una oportunidad de oro. En un abrir y cerrar de ojos se fueron por la salida fácil cientos de priyistas amantes de los huesos que se habían convertido en una nata que bloqueaba cualquier oxigeno a la militancia.

También hay priyistas que se quedan en el PRI. “Alito” Moreno es uno de ellos. El señor Moreno está dinamitando lo poco que queda del partido. Es una lucha entre priyistas que tiene de rehenes a muchos priistas y ciudadanos (escasos ya) que todavía creen en el otrora partidazo.

El PRI está muy cerca de desaparecer; por eso, la desbandada de los busca hueso y plañideros de la línea. Tendrían que comenzar por un cambio de nombre y de dirigentes. Es poco probable que alguna de las dos cosas suceda. Mientras exista una regiduría por repartir, los zopilotes seguirán al frente de ese ataúd revolucionario.

Por desgracia para los priistas, parece ser que el PRI nunca fue una ideología. Se trataba de un pretexto para acceder al Poder envuelto en la bandera de los principios revolucionarios. El priyismo siempre fue la verdadera doctrina y el priismo era una utopía de seres mágicos que nunca existieron.

¿O usted qué opina, amable lector? ¿Todavía quedan priistas o el priyismo se llevó lo que quedaba?

Fuente: Internet

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