De periodistas y políticos

Para muchos miembros de la clase política y sus defensores a ultranza cada opinión emitida por los periodistas se circunscribe a cuestión de pesos y centavos o productos de oscuros compromisos.

“Una pregunta te pagaron o que para tirar tiro aquí” (sic), le respondió a través de las redes sociales la dirigente de la Corriente Crítica en Sinaloa, Cinthia Barraza, al periodista René Figueroa, tras un comentario de éste sobre la toma de posesión del representante de ese organismo priista en Guasave.

En contraparte, los calificativos de “chayoteros” están a la orden del día de parte de los fanáticos defensores a ultranza de todos los gobiernos.

El trabajo del periodista es informar responsablemente y opinar de acuerdo a su percepción de las acciones de gobierno. Se puede coincidir o disentir de lo que expresa. Esa es la libertad. Coincidir se agradece, disentir se respeta.

Sí hay periodismo independiente y ético en México: Miles de periodistas cumplen con su función social todos los días con honorabilidad, en medio de carencias, arriesgando no sólo su estabilidad económica, sino hasta su vida.

¿Necesita el gobierno que lo defiendan los periodistas? No. El gobernante se defiende con acciones responsables, con palabras congruentes e inspirando confianza en la conducción del país.

Mucho es lo que el periodismo crítico y responsable puede hacer en la lucha que debe librar todo gobierno contra la corrupción, el desorden y los excesos, mientras los medios no sean parte de esos vicios.

La genuina libertad de informar y opinar debe ser alentada por el Estado, pues es coadyuvante en ese proceso de lograr gobiernos honestos, eficientes y transparentes.

Desde luego que, como en todos los gremios, en el de los periodistas hay quienes degradan con su deshonestidad la actividad. Pero son los menos.

Finalmente, creo que la ubicación del periodista debe ser ni tan cerca ni tan lejos del poder como para perder perspectiva y no sea posible ver sus excesos. A muchos de quienes hoy critican ese periodismo con el que disienten, los hemos acompañado por décadas en la oposición. Nosotros aquí seguimos en el mismo lugar. Ellos son los que ahora están en otro espacio. Si aquellos a quienes hoy defienden al límite del fanatismo, al final el balance les resulta adverso y tienen que dejar el poder, aquí estaremos para acompañarlos de nuevo.

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