La inseguridad en Culiacán no admite pausas ni discursos vacíos. Nueve meses consecutivos de violencia han dejado claro que la estrategia necesita más que ajustes: requiere decisión, coordinación real y mando firme.
Por eso no es menor la designación del coronel Alejandro Bravo Martínez como nuevo secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal.
Bravo Martínez llega como militar activo, tal como fue planteado por el propio alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, quien ha insistido en que solo con una fuerza profesional, con vínculos estrechos con el Ejército y las corporaciones federales, se podrá contener el deterioro que enfrenta la corporación preventiva.
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Y tiene razón. La gravedad de la situación no se soluciona “echándole ganas”. Se necesita un mando que actúe con autoridad, pero también con inteligencia operativa, que tenga la capacidad de limpiar hacia adentro y ordenar hacia afuera.
Porque el problema de fondo no solo es la violencia en las calles: también lo es la descomposición interna de la corporación señalada por corrupción, omisiones y, en no pocos casos, colusión con el crimen organizado.
Ese será uno de los mayores retos para el coronel Bravo Martínez: recuperar la confianza ciudadana a través del ejemplo, la disciplina y resultados tangibles.
Sin ese cambio en la estructura interna, cualquier operativo en campo será, en el mejor de los casos, apenas un paliativo.
Pero también está la otra cara de la moneda: la oportunidad. Culiacán no parte de cero. Hay voluntad institucional y hay una ciudadanía que, pese al miedo, no ha bajado los brazos.
Si se logra una coordinación eficaz con el Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal, se pueden generar condiciones para reconstruir el entorno de seguridad, sobre todo en colonias y comunidades de mayor peligrosidad.
El reto es monumental.
Si el coronel Alejandro Bravo logra imponer orden dentro de la corporación, limpiar mandos, recuperar operativos de proximidad y darle seguimiento a la prevención del delito, puede convertirse en el punto de inflexión que necesita Culiacán.