Cubrebocas

Desde antes del inicio de la pandemia del covid 19 en nuestro país, se generó un debate, que se ha prolongado por meses, sobre si es o no útil el uso de cubrebocas para reducir contagios.

Es su conferencia del 11 de febrero, cuando no se tenía todavía un solo caso confirmado en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador subestimó la peligrosidad del virus y se mofó de su uso remitiéndose a su utilización durante la incidencia de influenza en el gobierno de Felipe Calderón.

El 27 de abril el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, consideró innecesario su uso al establecer que “al menos en la situación que enfrenta el país, tiene una poca utilidad, o nula utilidad”.

Dos meses y medio después, el pasado 11 de julio, el también vocero oficial del gobierno federal sobre el covid 19, insistió en sus dudas, pero se colocó un cubrebocas de doble capa y aceptó que si bien “no hay una evidencia clara de que sirva como barrera de protección propia (…), si se usa masivamente la probabilidad de que las personas que estén con posibilidades de transmitir van a disminuir esta transmisión”.

El 15 de junio el premio nobel mexicano Mario Molina recomendó su uso de manera generalizada como una medida para reducir los contagios.

Este martes 14 de julio la jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM, Laurie Ann Ximénez-Fyvie, dijo que si el 90 porciento de la población usara cubrebocas, se podrían reducir los contagios de covid 19 en un 60 porciento.

Durante todo este tiempo se han escuchado voces en uno y otro sentido, en las que incluso los especialistas no se ponen de acuerdo.

Mientras tanto gobernantes de todos los niveles, de todos los partidos, desde el principio no solo han recomendado su uso, sino distribuído miles de cubrebocas entre la población.  El propio gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, lo recomendó este miércoles durante una entrevista en Línea Directa.

Los bandazos oficiales en posturas sobre un tema tan delicado no ayudan. Ha faltado una definición oficial clara y contundente al respecto.

Al margen de ponerse de acuerdo o no, creo que lo más prudente es usar el cubrebocas adecuadamente, además del respeto a la sana distancia, el confinamiento en lo posible y el estornudo de etiqueta, entre otras medidas.

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