¿Cuándo se perdió la clase?

En México hubo un gobernador de un estado, que cuando tomó protesta, un líder le tomó la principal vialidad,  el Gobernador aguantó vara y a la semana citó al líder a su casa, lo hizo esperar 7 horas ahí en la sala, replanado, cuando al final le avisaron que pasaría, el Gobernador con una exquisita finura y una mirada que escrutaba le dijo al alborotador:

¿Cómo está su señora? ¿Cómo salió de su operación ahí en el Seguro?

-El líder se sorprendió y alcanzó a balbucear, simplemente alcanzó a decir: bien, muy bien Gobernador…  enseguida siguió la siguiente pregunta, con una finura y buenos modales como si fuera una dama:

-Su hijo ¿Cómo está? Supe que por fin pasó cálculo en la Universidad, muy difícil esa materia ¡Eh!

El invitado, carrraspeó y le dijo que no sabía lo de su hijo…

El Gobernador lo atajó: ¿Y sus suegros? ¿Cómo van con la cooperativa escolar que manejan? Supe que los alumnos se habían manifestado por los altos precios que venden la comida…

Y el Gobernador así se lo fue llevando, casi le dijo que debía el predial: así entre pregunta y pregunta, doblándolo y doblándolo a cada educado cuestionamiento, el alborotador casi se orina de miedo y al final, el Gobernador muy educadamente le dijo:

-Le voy a pedir mi estimado que no me vuelva a tomar ninguna vialidad durante mi mandato, si lo va a hacer, le ruego me avise con una semana de anticipación y por oficio, en caso de desacatar esta amable solicitud aténgase a las consecuencias.

Hasta ahí las cosas, el gobernador no profirió ni una sola amenaza, la veló, el líder nada tonto no tomó ni refresco en ese sexenio.

Ese mismo Gobernador cuando tomaron la Universidad, llegó y le habló a cada alumno por su nombre y apellido, les dijo que entendía su posición y que conocía el pliego petitorio, la autoridad se hizo sentir, los estudiantes le dijeron que se las enumerara: el Gobernador de memoria les enumeró la situación, los estudiantes solamente habían dialogado en su Consejo de Huelga.

Ahí quedó el movimiento.  Se preguntará ¿Quién fue ese Gobernador? No fue  Alfonso G. Calderón, ni Toledo, tampoco fue Juan S. Millán. 

A diferencia de los antes mencionados, ese Gobernador al igual que Juan S. Millán pudo imponer a su sustituto, aunque fue en época de Presidencia priista.

¿Cómo lo logró? ¿Cómo se impone un sucesor? Muy simple, tenía orden en su estado, no había inseguridad, los criminales se le cuadraban, le tenían miedo, la gente lo respetaba y muy, muy importante no humillaba, nunca usó el poder para humillar, miraba a los ojos y trataba muy bien a las personas y mucho mejor a los enemigos. Era cuando había clase en la política.

Era un Gobernador que tenía categoría, era clase política, en este tiempo de la 4T, quien carezca de clase no podrá transitar, ni tampoco le respetaran los pactos, por que quien  lleva prisa en sus pactos lo van a dejar estupefacto.

Si quiere saber quien fue el gobernador, una pista, murió siendo Senador y venía mucho a Sinaloa, sobre todo en navidad. Por cierto muchas veces negoció con el actual Presidente y según sus memorias una vez le ganó una… como el dice fueron los tiempos, jugaron en su favor.

Ahora bien ¿De que lado jugarán los tiempos en Sinaloa? ¿De la clase o de la prisa?

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