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Cuando los gigantes olvidan cómo ganar

Dicen los puristas que el empate es el resultado más aburrido del futbol. Quienes sostienen esa tesis, claramente no sintonizaron la jornada mundialista del pasado lunes....

Luis Alfonso Félix, columnista
Luis Alfonso Félix | Foto: Línea Directa

Dicen los puristas que el empate es el resultado más aburrido del futbol. Quienes sostienen esa tesis, claramente no sintonizaron la jornada mundialista del pasado lunes.

Cuatro partidos, cuatro igualdades es el marcador, y una certeza absoluta: los mapas del futbol internacional ya no se dibujan con tinta indeleble. Las “potencias” salieron a la cancha con el libreto de la superioridad bajo el brazo y se encontraron con que los llamados “chicos” ya no leen cuentos de hadas; ahora los escriben ellos.

Lo vivido en esa jornada no fue una simple anomalía; fue una rebelión en toda la regla y donde los llamados grandes se olvidaron de cómo ganar.

La jornada comenzó con un aviso sutil y terminó en un terremoto absoluto. Ver a selecciones como Cabo Verde, Irán, Marruecos, Egipto y Arabia Saudita plantar cara, morder en cada sector de la cancha y meter zancadillas a los favoritos de siempre nos recuerda por qué amamos este deporte.

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Ya no basta con el peso del escudo o los millones de la plantilla. La táctica se ha democratizado, el físico se ha igualado y el hambre de gloria… bueno, esa parece estar del lado de los que menos tienen que perder.

El dato de la jornada es que, por primera vez en la historia moderna del torneo –según el resultado de nuestra consulta-, un bloque entero de cuatro partidos en un solo día cierra sin un solo ganador tradicional, dinamitando las quinielas de todo el planeta.

De esos cuatro empates, existen dos que asestaron tremendos golpes que reescriben la historia y que rompieron con todos los pronósticos: el 1-1 entre Marruecos y Brasil, y el brillante punto que Cabo Verde le arrebató a España. Lo de Marruecos tal vez no extrañe a propios y extraños. Su hazaña es una realidad consolidada. Secar a la ofensiva brasileña, obligarlos a dividir puntos y jugarles de tú a tú con una personalidad de hierro demuestra que el techo del futbol africano sigue subiendo.

Pero en el empate 0-0 entre Cabo Verde y España, aquí es donde el análisis futbolístico se rinde ante la maravillosa locura de este juego. Los africanos no solo resistieron, sino que terminó cincelando una igualada que termina dejando muchas dudas sobre el futuro de la “roja” que ha sido uno de los golpes más duros que ha recibido en Copas Mundiales y que se recordará por décadas.

Ese 15 de enero será recordado como el día en que se perdió el respeto reverencial en el futbol. Los grandes ya no asustan solo con camiseta. Si España, Brasil y compañía quieren llegar lejos, tendrán que entender que en este Mundial ya no hay enemigos pequeños, solo gigantes dormidos y “chicos” que juegan con el cuchillo entre los dientes.

¡Qué bendita locura de torneo!

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Luis Alfonso Félix

Luis Alfonso Félix

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