Antes del 18 de marzo de 1938, los dueños del petróleo de México eran 17 compañías extranjeras, incluyendo a la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila (filial de la Royal Dutch/Shell), la Huasteca Petroleum, la Sinclair Pierce Oil Company y la Penn Mex Fuel Company, entre otras.
Se dice que en México el huachicol sucede desde “el inicio de los tiempos”, cuando los “veneros de petróleo que nos heredó el diablo” empezaron a ser robados luego de su expropiación. Empezó un día después de la expropiación petrolera: El 19 de marzo de 1938.
Hoy se quiere hacer pasar el tema como algo nuevo atribuible únicamente a la 4T, y no es así. El huachicol “empezó con el robo hormiga en las instalaciones de Pemex a través de una estructura paralela”. Desde siempre ha habido contrabando y huachicol en la paraestatal.
Los huachicoleros que eran miembros del sindicato petrolero que fueron protegidos por sus dirigentes, así fue con la Quina (1958-1986), con Salvador Barragán, con Romero Deschamps, y con todos, según nos lo dice Ana Lilia Pérez en su libro “El Cártel Negro”, editorial Grijalbo. A quienes robaban petróleo les llamaban huachicoleros, mamileros, tapineros, chupaductos, etc.
El asunto del huachicol no se ha detenido, y esperamos que, como se ha comprometido la presidenta, Claudia Sheinbaum, las cosas lleguen “hasta donde tope”.
Seguramente sobre ella debe haber una enorme presión de una red criminal de intereses, particularmente de empresarios, quienes, durante sexenios pasados, han sido parte de este enorme fraude contra la nación, y que poco o casi nada los medios de comunicación dieron cuenta de ello.
El Cártel Negro es un trabajo periodístico sumamente interesante donde Ana Lilia documenta cómo fue que “en los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, se desarrolló el Cártel Negro, un conglomerado de funcionarios, trabajadores, empresarios, contratistas, inspectores, contralores, agentes aduanales, dirigentes y miembros del sindicato petrolero, políticos , ordeñadores, tapineros, huachicoleros, extorsionadores, extorsionadores, defraudadores, contrabandistas y lavadores de dinero que, alineados con los traficantes de droga, alineados con los traficantes de droga, se consolidan como una organización empresarial paralela a Pemex, al grado de competirle en el mercado nacional e internacional de los combustibles”.
La periodista da santo y seña de empresas legales o ilegales; nombres de empresarios, de expolicías temidos durante el priismo neoliberal como Guillermo González Calderoni o de narcotraficantes como Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”, hermano de Osiel Cárdenas; Jorge Eduardo Costilla y el de Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”. Es larga, larguísima la lista de empresarios y empresas, y de grupos del narco como Los Zetas, el Cártel del Golfo, el Jalisco Nueva Generación, Santa Rosa y La Familia Michoacana.
Esperamos que en este combate al huachicol se llegue a fondo, que los recursos de la nación no se los sigan robando, para seguir gozando de más privilegios.