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Cuando el periodismo cruza la línea

La imagen no informaba: exhibía. No aportaba contexto: invadía. No ayudaba a comprender la gravedad del momento: convertía el dolor en un espectáculo. La difusión de...

Víctor Torres
Foto: Línea Directa. | Director General de Línea Directa, Víctor Torres.

La imagen no informaba: exhibía. No aportaba contexto: invadía. No ayudaba a comprender la gravedad del momento: convertía el dolor en un espectáculo.

La difusión de imágenes tomadas desde el interior de la ambulancia donde era trasladado Sergio Torres Félix no es un exceso menor ni un “error de cobertura”. Es una señal preocupante de hasta dónde algunos sectores del periodismo han normalizado la pérdida de límites.

Vale la pena preguntarlo sin rodeos: ¿En qué momento dejamos de pensar en las familias? En quienes, desde una sala de espera o desde casa, no ven una noticia, sino a un ser querido expuesto en su momento más vulnerable.

El periodismo no nació para meter cámaras en ambulancias ni para transmitir la fragilidad humana en tiempo real. Su esencia, la que se aprende antes que la técnica, es servir a la sociedad, informar con responsabilidad y comprender que no todo lo visible es publicable. El derecho a informar no anula el derecho a la dignidad.

La presión por la inmediatez, por el “en vivo”, por ganar la nota, ha ido desplazando al criterio. Y cuando el criterio se pierde, el periodismo deja de ser un contrapeso social para convertirse en un actor más del espectáculo. Ahí es donde comienza la deshumanización.

No se trata de censura ni de limitar libertades. Se trata de ética. De recordar que la libertad de expresión no es licencia para invadir la intimidad ni para revictimizar. Informar no es mostrarlo todo; es decidir qué es lo que no se debe mostrar porque hacerlo implica hacer daño.

Resulta inquietante que ni siquiera las tragedias más crudas nos detengan. Que ya no sensibilicen. Que la violencia, repetida y transmitida sin filtros, haya erosionado nuestra capacidad de empatía. Cuando eso ocurre, el problema no es solo del periodista que grabó o transmitió: es de un ecosistema que premia el impacto sobre la responsabilidad.

El periodismo tiene sentido cuando ayuda a entender, no cuando daña. Cuando acompaña a la sociedad, no cuando la acostumbra al morbo. Si pierde su dimensión humana, deja de cumplir su función y se vuelve parte del problema que dice documentar.

Hoy más que nunca, en un contexto de violencia prolongada, el periodismo está obligado a mirarse al espejo. Porque si no somos capaces de poner límites frente al dolor ajeno, entonces no estamos informando: estamos fallando.

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Víctor Torres

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