Como naranjas exprimidas

Al final de su vida productiva, con todos los achaques y sentenciados a la precariedad económica en la recta final de sus vidas, como naranjas exprimidas son desechados millones de trabajadores mexicanos.

Así, en un alto porcentaje el esfuerzo y la aportación de esos mexicanos al desarrollo del país es despreciada, sin darles el reconocimiento y mucho menos retribuirles la entrega durante su vida productiva.

Las últimas reformas en materia de pensiones no han llevado justicia a ese segmento y pese a ello las pensiones de los trabajadores se encuentran en riesgo.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador informó hace unos días en su acostumbrada conferencia mañanera de la existencia de una iniciativa que contiene una serie de modificaciones en la materia, la que fue muy bien recibida por una gran mayoría.

De lo que se ha dado a conocer del documento, destaco la reducción en el tiempo de cotización al IMSS para acceder a una pensión y el aumento de la aportación de la empresa del 5.15 porciento actual al 13.875 porciento; el trabajador quedaría con su aportación igual, 1.125 porciento, y el gobierno hasta 4 UMA, Unidad de Medida y Actualización, para los de menores ingresos.

Falta ver qué sucede en la Cámara de Diputados con esta propuesta, pero resultará de alto riesgo político para cualquier fracción parlamentaria ir en contra de la misma.

Suena bien, pero quienes hemos trabajado siempre en el sector privado, sabemos de las grandes dificultades que enfrentan muchas empresas para cumplir con sus obligaciones fiscales y prestaciones. Eso en situaciones “normales”.

No son pocas las empresas que a raíz de la crisis desatada por el Covid 19 están serios problemas para mantenerse y cumplir con las obligaciones que ya tienen y en los montos ya establecidos.

En estos momentos la iniciativa privada se queja de una falta de empatía de parte del gobierno federal y del nulo apoyo recibido para enfrentar la difícil circunstancia.

Si sostener la base laboral se les dificulta, recibir una carga financiera más por mantenerla puede desencadenar despidos y falta de contrataciones.

No es la circunstancia más propicia, lo que no va en menoscabo de la necesidad de hacer modificaciones que vayan encaminadas a brindar real justicia a esos hombres y mujeres que tanto han aportado al país.

Se pueden encontrar las vías para hallar un punto de equilibrio entre la mejora posible en materia de pensiones y la viabilidad financiera de las empresas.

Y algo más, la urgencia de incorporar a millones de mexicanos que por sus condiciones laborales quedan al margen de esos beneficios, ya sea por la informalidad o por la laxitud de las leyes laborales que permiten los abusos contra los trabajadores.

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