¿Cómo desarrollo mi resiliencia ante el coronavirus?

A mediados de marzo despertamos con una noticia que cambio nuestras vidas en un abrir y cerrar de ojos. Nuestras actividades normales como ir al trabajo o asistir a clases se vieron interrumpidas, la salud de nuestros seres queridos se volvió frágil de repente, nuestros movimientos restringidos y la casa se fue convirtiendo poco a poco en una olla a presión.

¿Pero, qué pasaría si pudieras convertir toda esta negatividad y adversidad en algo positivo —para ser más fuerte e ingenioso, y construir un futuro más saludable—? “Eso es la resiliencia”, dice Froma Walsh, codirectora del Chicago Center for Family Health y autora de Strengthening Family Resilience. “No se trata simplemente de hacer frente a la situación, sino de convertir los tiempos difíciles en una experiencia de crecimiento”.

Situaciones como el contagio masivo y el confinamiento a causa del coronavirus pueden desencadenar los clásicos signos de ansiedad: ritmo cardíaco acelerado y dificultad para respirar. Estudios de muestran que cuando se ve una situación como esta como un desafío —algo que debemos superar— el corazón se vuelve más eficiente, los vasos sanguíneos se expanden, y se es más eficaz y productivo. Sin embargo, cuando se ve como una amenaza o peligro, los vasos sanguíneos se contraen, el corazón trabaja de forma menos eficiente y se fe afectada nuestra toma de decisiones. El ver los momentos difíciles como amenazas imposibles de manejar se asocia con el envejecimiento acelerado del cerebro.

A continuación, quiero plantearte algunas situaciones comunes que enfrentan muchos adultos durante esta crisis, así como algunas ideas para convertir las amenazas en retos y los retos en momentos de enseñanza.

“La ansiedad de saber que eres más vulnerable a la COVID-19 puede hacerte sentir como una bomba de tiempo andante”, dice Elizabeth Lombardo, una psicóloga de la ciudad de Chicago, en Estados Unidos.  “Puede que entonces te encuentres en un estado de estrés y preocupación constante, lo que, irónicamente, puede hacer más difícil que tu cuerpo luche contra los patógenos”.

TOMA EL CONTROL: Hay dos maneras propositivas de enfrentar cualquier: lidiar con los problemas y lidiar con las emociones. Las dos formas son igualmente importantes. En el caso de los problemas, se deben seguir pautas como el distanciamiento social, el aislamiento y las indicaciones que todos conocemos de parte de las instituciones de salud. Si has estado haciendo esto, detente por un momento y reconoce el trabajo que has estado haciendo. Eso se llama tomar el control, y eso es algo bueno.

En el ámbito de las emociones implicaría tomar medidas para reducir el estrés, lo que ayuda a estimular el sistema inmunitario. La meditación es perfecta para esto. Aquí puedes encontrar una de mis sesiones de meditación e hipnosis que te pueden ayudar mucho a disminuir tu ansiedad: https://www.youtube.com/watch?v=j69vMmJ1Fbc

Si estás bajo mucho estrés en el matrimonio

En China, donde primero emergió la COVID-19, el Gobierno impuso el distanciamiento social de una manera muy estricta. Pero después de que las infecciones disminuyeron y los servicios municipales se reabrieron en marzo, el país vio un aumento disparado en las solicitudes de divorcio.

Incluso en los mejores matrimonios se presentan situaciones que los ponen bajo presiones emocionales, físicas, psicológicas y económicas. Manejar el estrés matrimonial es crucial para tu salud a largo plazo. En un estudio del 2017, los investigadores pusieron a las parejas en situaciones estresantes, y luego tomaron muestras de saliva. Encontraron que las parejas que mostraban bajos niveles de ajuste diádico —la capacidad de apreciar las reacciones de estrés del otro— tenían mayores niveles de interleucina-6, un indicador de inflamación, en su saliva. Mejorar la capacidad de negociación y convivencia en las parejas podría impactar no solo su salud mental, sino también en el riesgo de trastornos inmunitarios relacionados con el estrés.

TOMA EL CONTROL: En un momento como este, ayuda ver las diferencias entre los dos como una fortaleza, no una debilidad.  Tal vez estés más enfocado en cada noticia sobre el COVID-19 o en cada en si los niños regresaran a clase presencial o no, mientras que tu pareja permanece felizmente apartada de todo eso. Acepta las diferencias. El ajuste diádico, en este caso, implica compartir objetivos y emociones, escuchar activamente las preocupaciones de tu pareja y ser solidario, tanto física como verbalmente. (Incluso si solo un individuo toma estas acciones, beneficiará a ambas partes). Si las discusiones se intensifican, considera la posibilidad tomar terapia de pareja de manos de un profesional. Muchos profesionales de la salud mental estamos atendiendo a los pacientes de manera virtual durante esta crisis.

Si eres el cuidador de alguien que ha sido separado de ti

Si tienes a un ser familiar confinado y que no puedas ver debido a las medidas de distanciamiento social, es normal que tengas sentimientos conflictivos y confusos. Por un lado, sabes que es lo mejor para protegerlo y protegerte, pero no tener acceso a alguien que te asegure que tu ser querido está bien puede dejarte con sentimientos de temor.

TOMA EL CONTROL: Primero, no subestimes el poder de una simple llamada telefónica. “Las investigaciones demuestran que incluso en los últimos momentos, el sentido de la audición es el último en desaparecer,” dice Lauren Wolf Weber, una geropsicóloga de Tampa, Florida. “Aunque esto no reemplaza la presencia física, el sonido de tu voz puede proporcionarle a tu ser querido un gran consuelo”.

Si estás confinado en casa y extrañas las visitas de tu familia o amigos

El aislamiento puede tener efectos psicológicos negativos. La comunicación en estos momentos es crítica para todos. Suponiendo que tus necesidades físicas están siendo atendidas, ahora debes pensar en tu salud emocional.

TOMA EL CONTROL: La mejor manera de superar el aislamiento es convertirse en tu propio cuidador, lo mejor que puedas. Luego, presta atención a los demás: habla con tus amigos por teléfono o videollamadas. Centrar tus energías en la preocupación por los demás puede ayudarte a alejarte de la ansiedad —y hacia la comunicación—. Y haz lo mismo con las personas que ya no pueden visitarte.

Si tienes compañeros, amigos o familiares que han muerto por la enfermedad

Si has perdido a un amigo o algún miembro de tu familia es perfectamente comprensible que sientas miedo a la enfermedad. Las pérdidas cercanas son particularmente aterradoras debido a que es natural vernos reflejados en esa situación.  Pero lo que hace esta situación especialmente difícil es que las condiciones en que se realizan los funerales o ceremonias de despedida no nos permiten los espacios para cerrar emocionalmente y seguir adelante.

TOMA EL CONTROL: Si no hay una ceremonia formal, es importante contactar a seres queridos para tener la misma conversación —compartir buenos recuerdos de la persona que ha fallecido, contar chistes— que en realidad tendrías con ellos en un funeral. Todas estas cosas te permiten procesar lo que ha pasado, honrar su vida y seguir adelante.

No es que la vida se vuelva más fácil, es que nosotros nos volvemos mas resilientes.

Si tienes algún comentario o estas interesado en iniciar un proceso de terapia que te ayude a desarrollar tu resiliencia, envíame un mensaje de Whatsapp al 6671313403.

Juan José Díaz – Psicólogo, psicoterapeuta e hipnosis clínica.

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