Gobernar Sinaloa en 2027 no es una oportunidad política. Es, en el mejor de los casos, una presión constante de seis años de administrar crisis heredadas, emergencias permanentes y expectativas imposibles. Y sin embargo, ahí están: todos haciendo fila, sonriendo para las cámaras y afinando discursos. El teatro preelectoral ha comenzado, y la función promete.
Empecemos por la oposición, donde hoy mismo el PRI movió fichas. Alejandro Moreno presentó esta jornada su estructura de Defensores de México, designando a Paloma Sánchez, senadora de la República y a Mario Zamora Gastélum, diputado federal, como los dos perfiles priistas para Sinaloa. Línea Directa dos nombres, una sola apuesta: que el recuerdo de 2021 no pese demasiado. Zamora sigue siendo el perfil más competitivo al interior del tricolor según las mediciones más recientes. Línea Directa un diagnóstico que el propio partido reconoce. Lo que no queda claro es si el remedio es volver a intentarlo con las mismas recetas; por el lado del PAN están muy ocupados peleando las “pluris” para molestarse en algo tan intrascendente para sus intereses cómo lo es la gubernatura.
El PVEM, por su parte, también movió sus piezas la semana pasada. La elección de gobernador en Sinaloa se realizará el domingo 6 de junio de 2027, fecha en la que también se renovarán alcaldes y diputados locales. En ese escenario, el Partido Verde busca posicionarse dentro de la alianza oficialista con un perfil propio que le garantice presencia en la boleta y en la negociación de candidaturas. La discusión interna sobre respetar los resultados de encuestas, tema que ha generado fricciones históricas en coalición, sigue siendo el nudo más delicado de la alianza Morena-PVEM-PT de cara al proceso. El elegido por los verdes es el actual diputado Ricardo Madrid. Madrid es un perfil ligado al exgobernador Quirino Ordaz. Algunos consideran (creo que de manera errónea), que Sinaloa será una moneda de cambio para el PVEM (y para Quirino) en las elecciones del próximo año. El exgobernador intenta mover sus hilos, pero son hilos de costura que se rompen al primer jalón.
Ahora bien, el plato fuerte está, como siempre, en el interior de Morena. Tres nombres circulan con insistencia: Imelda Castro, Enrique Inzunza Cázarez y Juan de Dios Gámez Mendívil. Las encuestas ya empiezan a dibujar un mapa más nítido de lo que muchos esperaban a estas alturas.
La encuesta de Demoscopía Digital de febrero de 2026 registra un empate técnico entre el senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, con una diferencia de apenas 0.3 puntos porcentuales al interior de Morena, con Imelda Castro manteniéndose como la tercera figura, es decir: los que encabezan la carrera interna en este momento son Gámez e Inzunza, con Castro unos pasos detrás
Inzunza Cázarez es el candidato de los pasillos, del acuerdo discreto, de la negociación antes que del mitin. Senador con trayectoria institucional, sabe moverse en los espacios donde las decisiones reales se toman. Un perfil que en tiempos normales funcionaría perfectamente, aunque Sinaloa lleva varios años sin vivir tiempos normales.
Y luego está Gámez Mendívil, arquitecto de 39 años, actual presidente municipal de Culiacán, Mitofsky lo evalúa entre los alcaldes con mayor proyección política rumbo al proceso electoral de 2027, considerándolo un prospecto a la gubernatura por su nivel de aprobación ciudadana. Gobernar Culiacán en el periodo más violento de su historia reciente no es un adorno en el currículum: es un examen que se presenta en tiempo real, con calificación pública todos los días. Pocos aspirantes pueden decir lo mismo. Esa combinación —gestión municipal activa bajo fuego y una generación entera por delante— es, a estas alturas de la película, una ecuación difícil de ignorar al interior de su partido. A pesar de la violencia, la popularidad del alcalde se mantiene en niveles altos.
El que llegue al Tercer Piso en 2027 recibirá un estado con las instituciones tensadas, la economía lastimada y la sociedad exhausta. La pregunta no es quién quiere gobernar Sinaloa —esa lista ya es larga— sino quién, cuando llegue el momento de sentarse en ese escritorio, tendrá tanto el respaldo político como el temple para no salir corriendo. Eso queridos lectores, ninguna encuesta lo mide todavía.
¿Usted qué opina, amable lector? ¿Quién le gusta?