Comer por ansiedad en la cuarentena

Estamos viviendo momentos históricos y sobre todo, que no veníamos venir. Todos tenemos un poco o mucho de ansiedad en estos días, temor, incertidumbre.

¿Has notado cambios en tu alimentación durante estos días de cuarentena? Es    completamente normal que cuando nos encontramos ansiosos, nerviosos o estamos experimentado cambios, nuestros patrones de alimentación se ven afectados.

Ya sea que sientas más o menos hambre, se disparan los antojos o sientes que pierdes el control de lo que comes, es muy común que tendamos a modificar nuestros   hábitos alimenticios.

Si te sientes preocupado porque estás comiendo “mal” o “de más”, primero que nada, respira, detén tus pensamientos y tus propios juicios y acepta que estás viviendo una nueva realidad, porque aunque es temporal, es una situación que nunca habías vivido y que te ha tomado por sorpresa; y como lo habíamos comentado, todo esto nos saca de balance y lo primordial es, que tú mismo te des amor y compasión.

Es esencial que comprendas que cuando nuestra mente se siente amenazada (ya sea amenaza real o imaginaria), se activan mecanismos en nuestro cerebro que nos hacen actuar por impulso, buscando en primer lugar una seguridad conocida que muchas veces encontramos en la comida.

Teniendo claro que los disparadores de ansiedad pueden deberse a diferentes causas, te comparto algunas estrategias que te ayudarán a sentirte más seguro y también a continuar o adoptar mejores hábitos de salud física, mental y emocional.

  • Busca hacer actividades que disfrutes (leer, cocinar, jugar, manualidades, artes, etc.)
  • Conecta contigo mismo a través de la oración, meditación o estando un rato a solas
  • Toma baños de sol y haz algún tipo de contacto con la naturaleza como pisar pasto
  • Asegúrate de hidratarte adecuadamente con pequeños tragos de agua en el día
  • ¡Respira! Inhala y exhala profundamente, de manera consciente
  • Observa, escucha y habla sobre temas positivos
  • Ríe más a menudo
  • Apóyate en la aromaterapia
  • Haz ejercicio
  • Come despacio disfrutando y saboreando cada bocado

Como puedes ver, muchas de las estrategias que te comparto no tienen mucho que ver con la comida, aparentemente, lo importante aquí es que te nutras de muchas otras fuentes y que la comida no sea tu primer recurso. También es muy importante que comprendas que estamos en un estado de sobrevivencia; lo primordial en estos momentos es cuidar de nuestra salud mental y emocional además de la física.

Procura tener a la mano alimentos saludables que disfrutes, como fruta  y verdura    picada, nueces, diversidad de tes o tisanas, cacao, etc. Pero si se te antoja algo que no es “saludable” ¡no pasa nada!. No se trata de estar en restricción sino de elegir lo que te cae mejor.  La comida es un recurso que tenemos muy a la mano y muchas   veces comemos sin pensar, y cuando nos damos cuenta, ya terminamos de comer lo que tal vez ni se nos antojaba o sin hambre. Muchas veces es sed, ansiedad o        aburrimiento.

Vamos caminando un día a la vez, no se trata de fuerza de voluntad sino de conocerte y preguntarte: ¿qué me viene bien a mí en este momento?

Se amable y compasivo contigo y con quienes te rodean, cuenta tus bendiciones.

Recuerda que estar sano se trata de conectar mente, cuerpo y espíritu. ¡A moverse!

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