Aquel fraude en Nayarit

Culiacán de los desfiguros, Sinaloa, 12 de octubre 2020. En abril de 2014, Oscar González Bonilla entrevistó a Salvador Castañeda O’Connor, “obligado referente de la historia política de Nayarit (y de México, diría por mi parte) uno de los pilares base del gasconismo (en alusión a Alejandro Gascón Mercado, figura emblemática de la izquierda mexicana)”.

Relató Castañeda O’Connor cómo se consumó el histórico fraude de 1975 en las elecciones a Gobernador de ese estado.

Fueron candidatos: Gascón Mercado, por el Partido Popular Socialista (PPS) y por el partido del presidente de entonces, Luis Echeverría (PRI) el coronel Rogelio Flores Curiel. Ganó Gascón por tres a uno las elecciones, a pesar de que hubo robo de urnas y alteración de actas, como hacía el gobierno priista, pero Echeverría ordenó no reconocer el triunfo.

Los gasconistas protestaron y exigieron, por lo menos, la nulidad del proceso, denunciando la participación del ejército en el robo de paquetes electorales, y la consecuente alteración del cómputo real.

Gascón había ganado tres a uno y de eso a nadie le quedaba duda en Nayarit, pero Echeverría dijo a sus personeros que ese estado no se podía convertir en “un bastión de la lucha revolucionaria por el socialismo”.

El principal de esos operadores del fraude contra Gascón y Nayarit, fue Porfirio Muñoz Ledo, que era presidente del PRI.

“SABEN BIEN LO QUE HICIERON”

Echeverría convocó a los gasconistas y se reunieron en la Ciudad de México para tratar de arreglar el asunto. Primero, el secretario de Gobernación (Mario Moya Palencia) les ofreció la integración de “un gobierno plural” (sin reconocer el triunfo de Gascón); la mitad de los ayuntamientos de Nayarit y “cargos importantes”, incluyendo la secretaría general de gobierno.  

A cambio, el PPS, y Gascón, debían reconocer el “triunfo” del coronel Flores Curiel.

Los gasconistas, Alejandro en primer término, se negaron a todo y entonces vino la reunión con Echeverría.

“El presidente nos recibió de buen talante, de buen humor”, relata Castañeda O’Connor, pero al final de cuentas no aceptó reconocer el triunfo de Gascón; exploró algunas alternativas y Castañeda le dijo: “usted sabe bien lo que nos hicieron, para qué tanta pregunta. Usted sabe mejor que nadie que nos hicieron el fraude electoral”.

QUE FUERON “PURAS Y PERFECTAS”,

DIJO MUÑOZ LEDO

Sin acuerdo, hubo otra reunión: “Esta ya no fue una reunión pequeña, como la inicial donde sólo participamos seis personas, tampoco en un salón estrecho, sino uno muy grande en Los Pinos, donde estaban presentes más de veinte priistas, mientras que nuestra delegación se conformaba por cinco elementos, entre ellos Cruickshank, Alejandro y yo”, detalla Castañeda O’Connor.

“Entramos y estaba una caterva de cabrones: Emilio M. González, Roberto Gómez Reyes y todos los que nos hicieron el fraude; Augusto Gómez Villanueva (secretario general del CEN del PRI), Porfirio Muñoz Ledo (presidente del PRI nacional) y muchos más funcionarios de los sectores priistas”, pero Echeverría no llegaba.

“Alejandro de inmediato rechazó reunirse con ellos, dijo que él venía a reunirse con el presidente de la república para escuchar una respuesta al planteamiento de la reunión anterior”, relata Castañeda;

Decidieron esperarlo y la reunión dio inició. “El primero en tomar la palabra fue Muñoz Ledo”, descalificó la exigencia de nulidad de las elecciones y agregó: “he dado instrucciones para que la base de nuestro partido (PRI) defienda el triunfo en Nayarit, porque esas elecciones fueron limpias, puras y perfectas”.

EL VERDADERO PORFIRIO

Habló luego Augusto Gómez Villanueva, en el mismo sentido que Muñoz Ledo, poniendo las cosas al revés y acusando del fraude a los ganadores legítimos.

“En ese momento, de su asiento se levanta Alejandro para decir que no estaba obligado a escuchar majaderías y mentiras de Augusto”, anunciando su retiro de la reunión.

“Entonces interfiere Muñoz Ledo para dirigirse a Alejandro, llamarle la atención y pedir que se modere el lenguaje”.

La respuesta de Alejandro fue tajante: “A mí no me llama la atención ningún hijo de…” y en ese momento entró Echeverría quien trató de poner calma: “¡Qué ya no se puede hablar entre mexicanos!”, dijo, a su modo, y los invitó a cenar.

Castañeda agrega: “En secreto yo había dicho a Alejandro que después de esa expresión iríamos a parar en la cárcel”.

Y SE CONSUMÓ EL FRAUDE

Finalmente, “Echeverría dio término al mencionar que no se llegaría a ningún acuerdo, por tanto, decidió la integración de una comisión formada por dirigencias del PPS y PRI, sin la participación de Alejandro y sin mí, para continuar el examen de esos asuntos”, cuenta Castañeda.

Después, “los dirigentes nacionales del PRI y PPS, Porfirio Muñoz Ledo y Jorge Cruickshank García, respectivamente, negociaron a espaldas de todo el mundo para que el PPS reconociera el triunfo del PRI en las elecciones de Nayarit, a cambio Cruickshank recibiría candidatura a senador por Oaxaca, curul que ocupó en 1976”.

El fraude quedó consumado, el coronel Flores Curiel quedó de gobernador, y Muñoz Ledo (el PRI) se acreditó el “triunfo”.

(La historia completa, en: http://www.nayaritaltivo.com.mx/nota.php?id=2006).

EN EL TINTERO -Hoy, 12 de octubre, algunos festejos habrá por el cínicamente llamado “encuentro de dos culturas”, cuando en realidad fie el inicio del latrocinio español, la depredación de los pueblos originarios en América, la barbarie, en suma. Que algo encuentran de recuperable, será, pero las cosas por su nombre.

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