Ángeles y Demonios

En la extraordinaria serie The West Wing escrita por el genial Aaron Sorkin, en  una de las tantas escenas de los inquilinos de la Casa Blanca, está el Presidente Americano jugando Basquet Ball con sus asesores y uno de ellos, Toby Ziegler,  el más sabio,  le está tapando los tiros al dueño del Despacho Oval.

Al finalizar el juego, el Presidente nota muy serio a Toby, eran tiempos difíciles en la Casa Blanca, había que pasar ciertas reformas y las cosas no salían como ellos querían y habían decidido irse a jugar, entonces el Mandatario le preguntó a su asesor ¿Qué traes?  Su colaborador muy apesadumbrado le dijo:

Señor Presidente lo que usted está por hacer no sabemos que impacto tendrá y hoy me pregunto a quien le hace más caso ¿Si a sus ángeles o a sus demonios?

El Presidente le dijo que no haría nada que avergonzaría a su equipo. Hasta ahí el diálogo, todos se fueron para el 1600 de la Calle Pennsylvania, tenían que seguir trabajando, unos a pie y otros en “La Bestia”.

Estamos en medio de la niebla y como dice el salmista: “Cruzando el valle de la muerte” y vamos a entrar a un período electoral y las autoridades y la clase política en Sinaloa ¿Le hace más caso a sus ángeles o a sus demonios?

¿Qué clase de personas van a influir en el proceso electoral? ¿La clase política en Sinaloa venció a sus debilidades? ¿Los políticos en Sinaloa son virtuosos?

¿La clase política en Sinaloa está doblegada a sus debilidades? Son preguntas nada más. Para usted amig@ radioescucha los políticos sinaloenses ¿Cuáles son virtuosos?

Que triste sería una clase política entregada a sus debilidades, sin empatía, fingiendo ser políticos cercanos al pueblo, cuando solamente los que llegasen estuviesen enfermos de poder, frivolidad, con prisa y hambre por el dinero.

Sería muy peligroso que para los próximos años tuviésemos una clase política haciendo como que hace, fingiendo que cumple, como vendiendo espejitos, sería peligroso por que podría haber una “limpia” de la clase política, por que la pandemia le está acabando la paciencia a la gente.

Esas son preguntas que todos como ciudadanos tenemos que contestarnos y hacer un auto ejercicio de lo que queremos para Sinaloa.

Una clase política doblegada a sus debilidades en cualquier parte del mundo, no sólo es barata, es como plastilina, siempre cae ante los que pueden pagar, esos actores que pueden pagar “Al Contado” y luego los hacen sus chalanes y casi siempre no pueden cumplir ante las exigencias de sus nuevos patrones.

Lo que se merece Sinaloa es que sea gobernado por sus mejores mujeres y hombres… Lo que se merece Sinaloa son personas que son como decía el asesor del Presidente americano:

Gente que alimenta más a sus ángeles, sus virtudes y,  hace menos a sus demonios, sus defectos.  

Sinaloa  no es un lugar para que lo gobiernen hombres  miserables, ya no, como dicen los argentinos: ¡YA NUNCA MÁS!

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