Anatomía de una mentira

El régimen no ha podido saltar el tema de la seguridad pública, el tema de Culiacán cuando salieron a aclararlo salió peor y después el tema de la familia que fue asesinada entre Sonora y Chihuahua, según esto ha ocasionado escozor en las fuerzas armadas, pero de eso a un intento de golpe de estado, eso no lo creo, mas bien el Presidente fue hacia delante para fijar un tema, pero nadie en el Ejército quiere pasar a la historia como un “Victoriano Huerta”.

Y eso el presidente lo sabe, por eso su salida hacia delante.

Y es que hay un episodio histórico que ha galvanizado de lealtad a las fuerzas armadas, una cátedra de lealtad marcial al Presidente de la República y,   la dio el último Secretario de la Defensa que participó en la revolución,  me refiero al General Marcelino García Barragán, cuando la crisis del 68, el Embajador de Estados Unidos, Fulton Freeman,  le proponía tomar el poder, a lo que el viejo militar le dijo que él se había alzado a la “leva” precisamente por el golpe de estado a Madero y él un villista de cepa, no se iba a convertir en un golpista.

Tal vez pudiese haber opiniones en contra, pero de eso a que las fuerzas armadas conspirasen contra su Comandante en Jefe, esta lejos de ello, ya que ningún militar quiere que lo califiquen como traidor en los libros de texto de historia de México.

Ahora bien, mientras el suceso de Culiacán, donde el Presidente Trump respaldó al Presidente López Obrador en las decisiones tomadas; de repente entró el factor externo, ya que en el suceso de la familia LeBarón, Trump le subió la mira a su discurso sin tocar al Presidente López Obrador, pero si reforzando su discurso contra los cárteles de la droga.

Ese discurso de Trump, reforzará sus líneas a favor del muro y en esta campaña, donde busca reforzar los estados pro-republicanos como Iowa, Arizona y Georgia, ya que el Presidente está en el proceso de destitución el mentado “impeachment”, por eso, Trump, está yéndose hacia delante.

Mientras los cárteles, incendian carros en nuestro país y asesinan a una familia protestante, le echan gasolina al discurso de campaña del Presidente Trump y para el 21 no habrá narcotización de la política.

Los principios del Breitbart, la principal fuente generadora de ideas de ultraderecha de Trump, dice lo siguiente cuando quieren lograr implantar algo en una colectividad, dicen: “para cambiar una sociedad profundamente, hay que destruirla y a través de la fragmentación de esa sociedad se inicia un proceso de conducción moldeando a conveniencia del régimen”.

Destruir significa destruir la convivencia de esa sociedad, destruir  sus pensamientos, sus usos, sus costumbres, por eso todos los cambios que estamos viendo tanto en Estados Unidos como en nuestro país, van dirigidos a eso a conducirnos como ciudadanos que quiere el nuevo régimen.

Mientras, nos fragmentamos en nuestros miedos como sociedad, nos dan mensajes de que todo va bien, la economía esta bien, la seguridad está muy bien. La república está restaurada.

El nuevo régimen, tanto en E.U. como en nuestro país tienen bien fijado tres cosas: no pueden perder el ritmo de la narrativa, aunque les cambien la conversación, ellos seguirán llevando la conversación. Saben bien que no pueden perder la ruta de hacia donde van: Trump la reelección y López Obrador la cimentación de la 4T y tres, pase lo que pase no van a dejar que las cosas se les salga de control.

El régimen quiere cambiar la conversación y se niega a aceptar las condiciones…  y más cuando hay sangre y fuego en las calles.

Entre fuego, sangre y plomo así se irá al 2021… unos con miedo, otros muy seguros y Estados Unidos viéndonos y ¡Ojo! con un embajador joven, como Cristopher Landau muy metido en los temas del país.

El General Sandoval no es Don Marcelino, ni Landau no es  Freeman, Ni Trump es  Jhonson, pero Estados Unidos sigue sin tener amigos, solamente intereses. Hoy no hay, ni habrá golpe.

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