AMLO y la escena del cuarto de guerra de Hitler

Una de las escenas icónicas que ha trascendido su película y es conocida más allá por las numerosas parodias que se han hecho de ella, es la que muestra a un Adolf Hitler apesadumbrado en su búnker siendo informado de malas noticias por sus generales, con la mano temblorosa quitándose lentamente sus anteojos y luego estallando en ira para reprender a gritos a sus más cercanos colaboradores.

            Se trata de la película alemana Der Untergang (La caída), de 2004, ganadora de varios premios internacionales y nominada al Oscar a mejor película extranjera no hablada en inglés (está en alemán), protagonizada por el fallecido actor Bruno Ganz interpretando al Führer.

            Tal vez muchas personas no han visto la película, pero seguramente sí las parodias de esa escena que desde hace años han inundado el internet para mofarse mediante subtítulos en español de cualquier cantidad de situaciones, desde ironizar sobre acontecimientos polémicos o hasta para hacer divertidas críticas a políticos, gobernantes, artistas y deportistas. Mucho nos ha hecho reír ese ingenio mordaz.

            Pero más allá de esa diversión, lo que la escena muestra en realidad es el miedo de las personas a expresar sus opiniones y dar la contra al líder, quien a pesar de la adversidad que se vive, cree que siempre tiene la razón y que las cosas deben de hacerse solamente como él dice, sin importar el gran costo que esto implica y el riesgo en que pone a las demás personas.

            En México vivimos también una gran adversidad y ese miedo de las personas cercanas al líder a expresar sus opiniones cuando éstas son contrarias al proceder del presidente Andrés Manuel López Obrador.

            Quien se atrevió a disentir de López Obrador, como uno de sus generales cercanos en el búnker, fue el secretario de Turismo, Miguel Torruco, al criticar en Twitter las reuniones masivas con besos y abrazos a niñas y adultos mayores que estaba haciendo este fin de semana el presidente López Obrador pese a las recomendaciones sanitarias internacionales que pedían no hacerlo ante la pandemia del coronavirus.

            A las 5:53 de la tarde del sábado 14, el funcionario publicó en su cuenta oficial @TorrucoTurismo lo siguiente: «En lo que no estoy de acuerdo ahora que se agrava el asunto sanitario a nivel mundial, es que el Presidente AMLO se exponga públicamente ante la multitud que lo quiere, respeta y admira. Ahora esta pandemia se ha convertido en un asunto de seguridad nacional.»

            Sólo unos cuantos minutos estuvo ese tuit en la red antes de que el funcionario lo borrara, aunque algunos usuarios habían capturado ya la pantalla y lo compartían para advertir que Miguel Torruco se había retractado, o lo habían obligado a retractarse. Fue un caso similar al de la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez, quien publicara en sus redes un llamado a apoyar el paro nacional de mujeres del 9 de marzo, y un par de horas después se retractaba y publicaba todo lo contrario, un llamado a no apoyar ese paro y en cambio movilizarse ese día con listones blancos para respaldar al presidente Andrés Manuel López Obrador.

            ¿Puede imaginarse usted los rostros temerosos y sudorosos de Miguel Torruco y Beatriz Gutiérrez, en posición de firmes y expectantes en ese búnker, mientras el líder se quita lentamente los anteojos con mano temblorosa, para desatar enseguida su ira en un delirio argumentativo sobre el culto a su persona?

            Eso, eso sí debe dar mucho miedo, tener una opinión diferente al líder y haber cometido la osadía de expresarla públicamente ante la adversidad.

            Dialoguemos para conocer más, que el conocimiento nos hace libres.

Twitter: @marcocesarojeda

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